Andrés, “el herrero. Fierros presidenciales se queman en la lumbre.

Andrés Manuel, “El Herrero”, tiene varios fierros en la lumbre, por su escasa habilidad para enderezarlos... Tiene que refugiarse en sus acostumbradas homilías llamadas ya las “plañideras” en las que se asume como víctima de sus errores presidenciales.
Además de enfrenar la división que existe entre sus principales colaboradores; la corrupción descubierta de su fiscal Alejandro Gertz Manero y su confrontación con el renunciado consejero Julio Scherer Ibarra.
Anticonstitucionalmente, no conforme con sus problemas internos, desvía grandes recursos económicos hacia naciones que tienen regímenes dictatoriales (Cuba, Nicaragua, Venezuela, Bolivia) y la cereza del pastel, poner en “pausa” las relaciones diplomáticas con España y responder la opinión del Parlamento Europeo, al que calificó, bravuconamente, a sus miembros como “borregos”, “injerencistas” e “ignorantes”, soslayando descomunalmente la Doctrina Estrada. López es el candil de la calle y oscuridad de Palacio Nacional.
Tiene pendiente atender los asesinatos de alcaldes y de periodistas, la proliferación de cárteles de la droga y el dominio que ejercen en gran parte del territorio nacional; el aumento de los energéticos (gas, gasolinas, diésel, energía eléctrica, etc.) son problemas que por su falta de capacidad intelectual, no ha podido (ni podrá) atender ni solucionar.
Además, tiene que resolver (por medio de “lo que diga mi dedito”) el nombre de quién lo sucederá en la silla presidencial, decisión que alteró la vida nacional, al destapar muy anticipadamente, la sucesión presidencial, y dar a conocer un ramillete de sus subordinados. Es como si Andrés estuviera jugando con fuego, como un herrero, que no le teme ni al diablo…
Y una vez que dé a conocer su “real decisión” quién resulte designado para ocupar la Silla del Águila deberá revertir los torpes decretos del Peje, como el regreso a la residencia presidencial de Los Pinos. Sin embargo, no se debe olvidar que en un arranque autoritario, podría ampliar su mandato dos años, o de plano, con el apoyo de las bayonetas, buscar la reelección cosa que incendiaría de inmediato a todo el país.
Fiel a tu costumbre de ofender a sus subordinados, el zafio tabasqueño calificó como “corcholatas” a quienes —según su escaso criterio—, son los más adecuados a sucederlo en el máximo circuito del poder.
Esa trascendente decisión se ha vuelto el talón de Aquiles (Magaña García) que lo tiene de mal humor, con el rostro más avejentado, y sin ánimo para administrar a esta gran nación, por su incapacidad, su ostracismo.
De entre ese grupo de “corcholatas”, sobresale el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon, que es el funcionario del gabinete morenista más experimentado de éste y de los más recientes gobiernos. Una de sus maestras en la política lo fue María de los Ángeles Moreno, quien lo calificó de “raterazo” por muchas tranzas que ha hecho en la oscuridad del poder, protegido en el paraguas de la impunidad presidencial.
La carrera del canciller ha estado marcada por una serie de altibajos, cambios de humor, de acusaciones y que resolvió con un lapso de autoexilio en Francia, con recursos que no ha revelado.
Trasciende que hizo su “cochinito” con el presupuesto de la accidentada Línea Dorada, la número doce, la que se desplomó en la avenida Tláhuac con más de dos decenas de fallecidos y que su principal competidora, “la hija política” del presidente Claudia Sheimbaun Pardo, se ha dedicado sistémicamente a culparlo de la tragedia.
La eventual ventaja de “Chelito” es que tiene una larga relación de complicidad priista o de amistad con el tabasqueño, que data de la administración de Carlos Salinas de Gortari.
Para “despejar” el emblemático Zócalo, recibió de manos de Marcelo Ebrard, entonces secretario de Gobierno del DDF, la nada despreciable cantidad de siete mil millones de pesos de viejos pesos, (siete millones de nuevos pesos) de parte del desaparecido Manuel Camacho Solís, que ya se sentía sucesor de Carlos Salinas. El concepto de ese chayo de Estado fue por su cínico “desgaste físico”.
De esa entrega saturada de confabulaciones surgió la oscura conexión López Obrador-Ebrard Casaubon, recompensada con creces con la candidatura a la entonces Jefatura de Gobierno del DDF para Marcelo, apoyada por AMLO en 2006.
Tras conocerse esta historia, ahora queda más que claro el vínculo tan estrecho entre AMLO y su canciller, quien se “auto destapó” —en Palacio Nacional y frente al tabasqueño— como aspirante a la Presidencia por Morena para 2024, con la esperanza de la bendición presidencial que otorga a quienes le entregaron “favores financieros” en años pasados.
Aleación corruptora. Marcelo tiene 63 años, y en el pasado, ya se había encogido ante el control del Peje. Tuvo que ceder la candidatura presidencial, pese a que en las encuestas internas tuvo buena ventaja para decidir la candidatura entre él y López Obrador, pero al hacerse la valoración de quién de los dos tendría más posibilidades de ganar, aventajaba al tabasqueño.
Hoy, con su loco y desorbitado afán de ser candidato presidencial, le ha tocado como canciller, corregir los dislates presidenciales en materia diplomática, e iniciar una demanda en los Estados Unidos, en contra de los fabricantes de armas, o fungir o fingir como secretario de Salud, en la compra de las vacunas anticovid.
Sin embardo, el Peje —ladino, taimado y marrullero como siempre ha sido, es el clásico cobarde que lanza la piedra y esconde la mano—, es impulsa con especial predilección a su nuera Claudia Sheinbaum Pardo, toda vez que tuvo un romance con Andrés “Andy” López Beltrán. De esa relación, procrearon un hijo, aunque hay que aclarar que la actual jefa de gobierno, es y ha sido la funcionaria de todas sus confianzas del Ciudadano Peje.
Tuvo la responsabilidad de atender y vigilar la construcción del viaducto elevado, que por cierto, los muy elevados costos están todavía bajo resguardo.
La regente Sheinbaum presume tener la bendición del presidente, que a plena luz del día, actúa por consigna; imita los desplantes e insolencias de su suegro y emite copia fiel de los discursos presidenciales.
En la víspera, se observa un paranoico enfrentamiento entre Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum, dos de los tres aspirantes fuertes de Morena a la Presidencia de la República. La sociedad espera que cuando haya los primeros debates políticos, tendrán que salir los trapitos al sol, transformándolos como cena de negros.
Hasta este momento, Marcelo ha tenido que soportar la hostilidad en el tema del desplome de la Línea 12 del Metro que costó la vida de 26 personas, que con base al transcurrir el tiempo, prácticamente ya se “olvido” esa tragedia. Se desconoce que si los deudos fueron indemnizados.
Desde el inicio, los consejeros de la Regente Sheinbaum, filtraron la versión que la tragedia se debió a la premura del entonces jefe de gobierno de la ciudad, Marcelo Ebrard por inaugurar la “Línea Dorada”.Esa rivalidad es alimentada no sólo por el equipo de la jefa de Gobierno, sino por funcionarios de la Presidencia de la República alienados a la causa de Claudia, entre ellos el vocero Jesús Ramírez Cuevas, quien ha sido un pésimo operador político con los medios de comunicación auténticamente profesionales.
Marcelo ha sido leal al presidente y muy eficaz en el ejercicio del gobierno, sobre todo porque al fungir como secretario de Relaciones Exteriores, lleva una extraordinaria ventaja ante los ojos del mundo, ya que al dominar las lenguas del inglés y francés, su contacto con el exterior es permanente.
Pese a ese esfuerzo, Marcelo pasaría a un segundo plano porque se percibe que los dados están cargados a favor de Claudia, por ser el abuelo de su hijo que tuvo con “Andy”.
En este embrollo, el canciller soporta las ideas trasnochadas de AMLO, y se contradice en las decisiones de Ebrard como cuando un día antes de la quinta toma de posesión del dictador de Nicaragua Daniel Ortega Saavedra, filtró la cancelación de la participación a la ceremonia de Martín Borrego, director de América del Sur.
Pero al día siguiente, Obrador desacreditó la decisión y ordenó el envío de un representante, el cual terminó siendo un funcionario de la Embajada en Managua, es decir, que dentro de su enfermiza soberbia, el Ejecutivo mexicano haz despreciado a todo mundo, sobre todo a calificados funcionarios que tienen experiencia en el ejercicio de carrera de la diplomacia.
El todavía secretario de Relaciones Exteriores, al abrir sus aspiraciones tiene claras dos cosas. La primera, que no va a ceder a las presiones de López Obrador y respaldar a Sheinbaum. La segunda, que no tiene espacio para crecer en Morena, porque como ex priista, aún se recuerda sus acercamientos con los innombrables de López.
Para el año 2024, Marcelo tendrá 65 años, y 71 en 2030, si volviera a achicarse ante López Obrador. Sus cercanos señalan que Luis Marcelo ha dejado claro que esta sucesión será la última en la que compita, no obstante que en el terreno internacional, se configura como el vicepresidente de México.
Un tercer aspirante, es el senador de Morena Ricardo Monreal, que ha dado señales de que no va a ceder a las presiones, que se montará en su “macho” y a rajatabla velará por sus propios intereses porque él anhela ser presidente de México.
El experimentado ex gobernador de Zacatecas, que ha militado en todos los partidos políticos, a excepción del Partido Acción Nacional, también ha soportado las intrigas emitidas desde Palacio Nacional, y de los porristas de Claudia, sobre la responsabilidad del senador por la derrota de morena en la Ciudad de México
La intriga. AMLO puso distancia de Monreal, que, a pesar del congelamiento del Peje, incesantemente repite que será candidato presidencial por Morena, no importa que tenga que lidiar con la “consentida”.
Con la decisión tomada por López Obrador en beneficio de la Regente Sheinbaum, la pregunta es cuándo se irán de Morena los otros dos aspirantes serios a la candidatura presidencial: Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal.
El presidente abrió el juego, y mencionó a otros de sus colaboradores como aspirantes presidenciales, tal vez solo por ello prurito de provocar ambición entre todos ellos, y de otros más.
La secretaria de Energía, Rocío Nahle; la de Economía, Tatiana Clouthier, el ex Rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, y el embajador de México en Estados Unidos, Esteban Moctezuma.
Se tiene la impresión de que estos funcionarios serán comparsas en la lucha por el poder presidencial, por lo que el peje ha repetido su cantaleta de que “el pueblo decidirá quién será el candidato de su partido en las próximas elecciones”, y en consecuencia sería el próximo presidente de México.
Andrés Manuel, de tal suerte, está como los herreros, prendiendo enderezar los hierros que tiene en el fuego al rojo vivo, por su escasa habilidad para solucionar una posible escisión dentro de la bazofia de partido, Morena, un garlito lleno de astutos ladrones y calificados asesinos.

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