Alcaldía Coyoacán amedrenta a Centro Cultural Marabunta, busca desaparecer

Ya es intolerable que el alcalde de Coyoacán José Giovani Gutiérrez Aguilar, constantemente sea cuestionado por diversos delitos de corrupción, extorsión y ahora por querer desparecer la cultura en una zona cien por ciento por identificada con este hábito.
Desde Morena se ha insistido en la necesidad de construir una ciudad que cuida de todas las personas, donde los espacios culturales tengan garantías para su permanencia y donde las autoridades estén del lado de la comunidad, no de los grandes negocios.
Ante estas acciones negativas del funcionario, el Diputado Paulo García se sumó a la defensa del Centro Cultural Marabunta, espacio comunitario que tras 12 años de operación enfrenta una campaña de hostigamiento impulsada desde la Alcaldía Coyoacán.
El centro cultural y cafetería ha denunciado que el INVEA Coyoacán mantiene cerrado el local utilizando como justificación un error ortográfico en un documento, una acción que los afectados identifican como pretexto burocrático para forzar su cierre y expulsar a los arrendatarios en favor de los grandes negocios de la zona.
"Estamos acompañando esta resistencia pacífica para protestar contra el acoso contra el centro cultural y cafetería. Debemos proteger a los negocios tradicionales de Coyoacán ante el embate de la gentrificación", señaló Paulo García.
El caso revela el tipo de estrategias que se emplea Giovanni Gutiérrez para asfixiar a los espacios culturales y comunitarios: en lugar de resolver un simple error administrativo, se utiliza como arma para mantener cerrado un espacio que ha servido a la comunidad durante más de una década.
“Ahora resulta que en la alcaldía donde reina la ilegalidad, construcciones, violaciones al uso de suelo y venta del espacio público, clausuran un centro cultural por un error en una letra del certificado de uso de suelo”, señaló el diputado.
Esta situación representa una víctima más de la gentrificación que avanza sobre los espacios tradicionales de Coyoacán, donde los intereses de grandes capitales inmobiliarios y comerciales encuentran complicidad en autoridades que utilizan el aparato burocrático para facilitar el desplazamiento de proyectos culturales y negocios de arraigo.
Desde Morena se ha insistido en la necesidad de construir una ciudad que cuida de todas las personas, donde los espacios culturales tengan garantías para su permanencia y donde las autoridades estén del lado de la comunidad, no de los grandes negocios.
La defensa del Marabunta se inscribe en esta visión de ciudad próspera que no expulsa a su gente ni sacrifica su cultura en favor de intereses privados, y en un compromiso de buen gobierno que resuelve problemas en lugar de inventarlos.

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