Advierten expertos sobre la creciente influencia crimen organizado en política

EDMUNDO OLIVARES ALCALA- -----------------
Las organizaciones criminales han extendido su interés hacia el poder político para ampliar sus negocios y su influencia sobre las autoridades, advirtió el especialista en seguridad Eduardo Guerrero, al analizar las amenazas que enfrenta la competencia electoral en México.
Durante su participación en el XV Seminario de la Red por la Rendición de Cuentas, “Las amenazas de la corrupción en el proceso electoral”, realizado en la Universidad de Guadalajara, explicó que la intervención criminal añade una dimensión de violencia e intimidación a las prácticas de corrupción política.
Guerrero señaló que la compra de votos, el clientelismo y el desvío de recursos públicos han coexistido con otra forma de intervención: el financiamiento de campañas a cambio de contratos, concesiones y permisos. A ese escenario se suma la participación de organizaciones criminales con capacidad para amenazar a candidatos y autoridades.
Explicó que durante años se consideró que estos grupos estaban concentrados en maximizar sus ganancias y que podían obtener la colaboración de los gobernantes mediante presiones sobre quienes resultaran electos. Con el tiempo, sostuvo, su interés por los asuntos políticos se ha ampliado.
El especialista vinculó esa expansión con el crecimiento de la extorsión y la diversificación de los negocios criminales. Describió cómo la violencia permite construir una reputación de amenaza que después se utiliza para exigir pagos a comerciantes y empresas.
Como ejemplo de los efectos económicos de esa actividad, mencionó las extorsiones contra productores de aguacate y otros productos agrícolas en Michoacán. Según su análisis, estas prácticas afectan las cadenas comerciales y han incrementado la preocupación de Estados Unidos por sus repercusiones en el abasto y los precios.
Guerrero sostuvo que existen experiencias que permiten identificar condiciones para enfrentar a las organizaciones criminales.
“Hay varios casos de éxito contra el crimen organizado”, afirmó.
Citó a Coahuila como una entidad que, de acuerdo con su evaluación, logró reducir los homicidios y la extorsión y mejorar las condiciones de seguridad. También destacó el fortalecimiento de la fiscalía y la policía estatal de Nuevo León.
Entre los factores que favorecen esos resultados, mencionó un liderazgo político creíble, capacidad institucional y disposición de las autoridades para enfrentar a los grupos criminales. Subrayó que asumir esa tarea requiere decisiones difíciles de gobernadores y alcaldes.
El especialista también defendió la cooperación entre México y Estados Unidos. Consideró que el reconocimiento de los cárteles como una amenaza para ambos países puede sostener esfuerzos conjuntos para debilitar sus estructuras.
“Necesitábamos esta ayuda externa”, expresó al señalar las limitaciones que persisten en buena parte del territorio nacional para enfrentar al crimen organizado.
Guerrero advirtió, sin embargo, que los problemas de entidades como Michoacán, Guerrero y Veracruz requieren una respuesta de largo plazo y tendrán ritmos distintos de solución.
Añadió que esa respuesta debe considerar las fuentes de empleo e ingreso que las actividades criminales generan para miles de personas, particularmente en regiones agrícolas. Sustituir esa dependencia económica, planteó, forma parte de los desafíos para reducir la presencia de esas organizaciones.

Comentarios