“Abrazos y besos a delincuencia” torpe y cretina política del Gobierno

BLAS A. BUENDÍA “Ni abrazos, ni besos a la delincuencia” sería la tónica para liberar a México de las garras del poder fáctico del narcotráfico que junto con las fuerzas armadas, en un amplio desdén en contra de un pueblo sufrido, pudiera salvar a la Patria, si el Jefe del Ejecutivo federal esté empecinado en mantener una torpe y cretina política del Gobierno a través de su programa fallido de la 4T. Es la postura político-jurídica de la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados, Foro de México, referente a la industria de la inseguridad que prevalece y se recrudeció desde el momento en que Andrés Manuel López Obrador se convirtiera en Presidente de la República, enarbolando paradójicamente, la ilegalidad, la impunidad y la impudicia, al grado de transformar su administración en “lo peor de los criminales”. Existe un asunto, el cual vio su origen en tiempos del neoliberalismo y se ha perpetuado en ésta Cuarta Transformación de la Nación, mismo que por desventura se encuentra totalmente substraído de la justicia. Referimos una vez más —subrayó la mencionada Academia—, que se incide como lanza cuete, en una variante de la narco-política, como ocurre con gran frecuencia en México, nuestro Poder Ejecutivo en turno, que míseramente, le concede ínfima importancia. La abogacía independiente desde siempre ha externado que los Presidentes Constitucionales que han desfilado a través de la historia de México, han carecido del arrojo para dar cara a la verdadera dimensión del problema. El Ateneo de Estudios Jurídico Penales del Colegio Nacional de Abogados de la República no ha alcanzado a comprender el por qué la moral política y el derecho positivo mexicano continúan en permanente contienda. Es verdaderamente imposible que el presidente Andrés Manuel López Obrador perciba que en su mandato, por un lado marcha nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y su Código Penal Federal, y por el otro, corre la ilegalidad, la impunidad y la impudicia que se le obsequia a aquél político vinculado con el repugnante fenómeno del narcotráfico. La torpe y cretina política de “abrazos y besos a la delincuencia” debería buscar otro camino para resolver el problema de inseguridad, impunidad y delincuencia por el que atraviesa México. Pero neciamente no lo ha hecho, ni lo hará. El Poder Ejecutivo Federal ha querido hacer justicia y no la ha hecho. Se tropezó con la narco-política y no ha actuado preferentemente con lo que exige nuestra Constitución Republicana. El disparate jurídico de encomendar y confiar en un Fiscal General de la Nación que otorga protección a sus pares criminales, en su momento, Aristóteles lo avizoró de manera clara, bien sencilla y comprensible: “Cuando el hombre se aparta de la ley y de la justicia, es el peor de los criminales”. La Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados, Foro de México, lo va a expresar una vez más: los actos de los gobernantes deben mostrar su perfecta sumisión a la Constitución Política, la vida de nuestra Nación es imposible sin ésta condición. Mientras nuestro Pacto Federal consagra a la Justicia como un valor supremo, mientras dicha Carta Fundamental proclama que la dignidad de los mexicanos y sus derechos que le son inherentes son inviolables y constituyen el respaldo del orden jurídico, mientras la Ley de Leyes garantiza el Derecho a la integridad nacional, ello no lo entiende el Presidente de la República, como tampoco entendemos los abogados el incorrecto pensar de Andrés Manuel López Obrador. México exige el cese de la impunidad y de la insolencia. “¡Es cuanto!”, dijo finalmente el prestigiado abogado Alberto Woolrich Ortiz, presidente de la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados, Foro de México, A.C. La política de seguridad del Gobierno federal enmarcada en la famosa Cuarta Transformación, a más de cuatro años de que el oclócrata Andrés Manuel López Obrador engañara al pueblo de México para convertirse en el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, es pertinente destacar que millones perdieron buenos amigos a raíz de la inducida pandemia asiática del Covid-19. En ese oscuro panorama, también se perdieron miles de familias enteras, muy buenas personas, donde los héroes de blanco, estudiosos de la medicina, cada uno de ellos, elevaron sus corazones para solidarizarse con los mexicanos so pena de padecer también las bajas impertinentes, donde se engarzaron oraciones para todos esos linajes que padecieron la desgracia y donde las manos del gobierno de la 4T, se transformó en un portentoso genocida moderno, una rivalidad que es retroalimentada por la envidia contra su poder que, equivocadamente, lo encumbró. Nunca se olvidarán todos aquellos héroes que sirvieron asociadamente sin estar enfocados por los reflectores, a aquellos que el mismo pueblo agradece su importante participación para superar los escollos provocados por el enemigo que habita Palacio Nacional y que solo se presentó coyunturalmente para destruir nuestras casas, a nuestro pueblo. Ese criminal de marras que vino a profanar la forma de vida a golpear las creencias de millones de mexicanos y atrapar las libertades consagradas en la Carta Magna a la que, un día sí otro también, violenta sin respetar absolutamente ni el dolor de los hogares mexicanos, se demostró que AMLO (MALO), ha sido un pésimo maestro de la manipulación. En medio de toda esta crisis no todo está perdido porque el periplo del tiempo, en dos años más, es decir en junio del 2024, el mismo bufón de Palacio Nacional entregará al pueblo de México, el mejor obsequio y la oportunidad de renacer, el resurgimiento renovador, más fuerte y unidos, todos los mexicanos ante el cansancio del nunca más, caer en tentaciones de copiar modelos extranjerizantes como es la aplicación de un comunismo enmascarado con socialismo, que a través de la historia ha demostrado su incapacidad de desarrollo, más que el saqueo de las naciones. Si bien los críticos en contra del mentiroso de Palacio Nacional —reducto del narcotráfico en México—, han reiterado hasta la saciedad que “México estaba mucho mejor sin López Obrador”, porque incluso, el colectivo manifiesta con su hartazgo, “es nuestro tiempo, nuestra oportunidad de regresar a la mejor versión de desarrollo de millones de mexicanos, siendo dirigidos con el ejemplo, con la dignidad, la integridad y honor, cualidades que han sido constructores de este gran edificio que es la vinculación como Nación”. No es ocioso reiterar que la completa degradación para el tristemente célebre líder de la 4T, “no existe ni la constitución, ni la justicia, ni la dignidad, ni la congruencia, ni la decencia, ni la diplomacia, y mucho menos que tenga un amor fraterno por México”, sino que su causa es la elaboración destructiva de todo lo que se mueve a lo largo y ancho del territorio mexicano, con la primicia de proteger a los delincuentes porque también son “seres humanos”.

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