A México ya se le considera una “República Bananera”
- BLAS A. BUENDÍA
- 20 oct 2024
- 9 Min. de lectura
. BLAS A. BUENDÍA. …………………………………
Si bien es cierto que “la peor pérdida de tiempo es discutir con un fanático al que no le importa la verdad o la realidad, sino solo la bizantina victoria de su fanatismo”, haciendo decaer a México en darle validez a un gobierno totalitarista que llegó al poder mediante un extraordinario fraude electoral al contratar a más de cinco millones de inmigrantes para que votaran por la candidata de Morena, hoy vive una triste realidad que es el camino del “autoritarismo democrático” para imponer modelos sociopolíticos errantes.
Conforme a la convulsión política que vive el mundo en general, a México ya se le considera una “República Bananera”, toda vez que el socialismo, tanto gobiernos como políticos, incluida la “oposición fabricada” —a la que llaman o tachan de “ultraderecha”, para guardar las apariencias—, no existen desastrosos resultados producidos por gente incompetente o bruta, porque todo está diseñado para que así se consuma el engaño de monstruosos políticos que actúan bajo las sombras, colusión y contubernios. Pensar de ideologías, eso ya pertenece al pasado.
—¿Cómo se combaten a los gobiernos "Totalitaristas" como viene ocurriendo en México...?, es la frecuente interrogante que se escucha en los cafés políticos de todo el país…
Respuestas, reflexiones, simpatías y antipatías, se plantean para avasallar a esos malos gobiernos totalitaristas, requiriéndose estrategias diversas y sostenidas como es la “Resistencia Pacífica”, que genere movilizaciones ciudadanas, marchas y plantones; un activismo en redes sociales a través de la difusión de información y organización en línea; el boicot económico, evitando la compra de productos y servicios relacionados con el gobierno.
Legítimamente se contempla como un derecho la desobediencia civil pacífica con base a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, retumbando en la negativa morenista a cumplir leyes injustas o discriminatorias, estando acompañada por una Resistencia Política Organizada, entre políticos y movimientos que promuevan la democracia participativa, incluyendo la presión internacional, con denuncias en materia de violaciones a los derechos humanos.
En esa lucha de clases, aun cuando México sostiene una resistencia Jurídica apoyada por sus leyes fundamentales e impugnar políticas inconstitucionales, teniendo a su alcance el avance de las tecnologías de comunicación segura y de aparente “anonimato”, basta recordar que la resistencia a los gobiernos totalitaristas se requiere de paciencia y perseverancia; unidad y solidaridad; estrategias adaptativas y creativas; y, compromiso con la justicia y los derechos humanos.
“¡Que nadie se rinda!, porque ¡la lucha por la libertad y la justicia es larga!; ¡un pueblo unido podrá lograr sus objetivos para hacer caer a los fraudulentos electorales que se hicieron del poder de forma espuria en México!”, es una de las elocuencias persistentes que se leen y escuchan por todo mundo.
Cuando la clase social protesta y los gobiernos dictatoriales cínicamente hacen caso omiso a las demandas de sus gobernados…, entonces, ¿cuál sería el camino a retomar?, porque muchos ya piensan en realizar escaramuzas sociales hasta el grado de generar una revolución más para la historia de México.
Claro está, afirman, la respuesta es difícil y muy compleja. La decisión de recurrir a la violencia o a la lucha armada es un tema delicado y debe ser considerado con mucho cuidado.
En primer lugar, es importante recordar que la protesta pacífica y la resistencia no violentas, son métodos legítimos y efectivos para exigir cambios políticos y sociales. La historia muestra que movimientos pacíficos han logrado grandes avances en la lucha por la justicia y la democracia.
Sin embargo, en algunos casos, cuando los gobiernos son particularmente autoritarios y represivos, y no responden a las demandas pacíficas (léase el bloque comunista), algunos grupos pueden considerar la lucha armada como una opción.
Es fundamental considerar los siguientes aspectos antes de tomar una decisión tan grave. Evaluación de la situación: ¿es realmente necesario recurrir a la violencia? ¿Han sido agotadas todas las vías pacíficas? ¿Cuáles serían las consecuencias de una lucha armada? ¿Qué impacto tendría en la población civil? ¿Tiene el movimiento legitimidad, nacional e internacionalmente, el apoyo popular para una lucha armada?, en cuya operación se debe tener una estrategia clara y bien planificada para consumar la circunstancia y el efecto; y ¿quién lideraría la lucha armada y qué valores y principios guiarían sus acciones?
Es importante recordar que toda lucha armada puede tener consecuencias devastadoras: pérdida de vidas humanas; destrucción de infraestructura; desplazamiento de poblaciones; polarización y crispación social, que lejos de darse esta tesitura, algunos movimientos han optado por otras estrategias, como la desobediencia civil masiva; boicot económico “NO al Pago de Impuestos”; movilizaciones internacionales; acciones legales y judiciales, y la construcción de alternativas políticas y sociales.
La decisión de recurrir a la lucha armada es extremadamente compleja y debe ser considerada con mucho cuidado. Es fundamental evaluar las consecuencias y considerar alternativas pacíficas y legítimas para lograr los cambios deseados.
En esta coyuntura política, México nunca ha estado exento de correr estos peligros, toda vez que la historia reciente del país, muestra cómo la lucha por la democracia y la justicia ha sido un proceso largo y complejo, hoy vulneradas por la supuesta Cuarta Transformación (4T).
Desde la transición democrática en el año 2000 hasta la actualidad, México ha enfrentado infinidad de desafíos significativos, como son los fenómenos de la corrupción generalizada; violencia y narcotráfico; desigualdad económica y social; represión y violaciones de derechos humanos.
A pesar de estos retos, la sociedad mexicana ha demostrado su capacidad para movilizarse y exigir cambios, que luego que la izquierda se hizo del poder de México, éste incurrió en una entronización de no hacerles caso a quienes protestan, so pena que solo escucha, pero no opera de forma inmediata.
Sin embargo, también ha habido intentos de represión y silenciamiento por parte de los gobiernos, es decir, recurre a los asesinatos políticos a plena luz del día. La situación actual, con la reforma judicial y la concentración de poder en el Ejecutivo, es un ejemplo de cómo la democracia en México sigue siendo vulnerable en sus cuatro horizontes. En este contexto, es fundamental que la sociedad mexicana continúe organizándose y exigiendo cambios pacíficos y democráticos.
Es totalmente cierto que la 4T pretende reformar el Poder Judicial Federal para transformar a México como una “República Bananera”, no obstante que las reformas han generado un gran debate sobre sus verdaderas intenciones.
Aunque el gobierno sostiene que busca fortalecer la independencia del Poder Judicial y combatir la corrupción, algunos críticos argumentan que en realidad busca concentrar poder y controlar el sistema judicial para enriquecer su caudal patrimonial individual o colectiva.
La reforma propone cambios significativos en la estructura y funcionamiento del Poder Judicial, incluyendo la elección popular de jueces y la reducción del número de magistrados en la Suprema Corte. Sin embargo, algunos expertos consideran que estos cambios podrían debilitar la independencia del Poder Judicial y aumentar la influencia política en la toma de decisiones judiciales.
En cuanto a la observación de establecer a México como una "República Bananera", es importante destacar que este término se refiere a un sistema político caracterizado por la concentración de poder, la corrupción y la falta de instituciones democráticas sólidas. Aunque la reforma judicial no necesariamente conduce a este escenario, es comprensible que algunos críticos expresen su preocupación sobre el potencial impacto en la democracia mexicana.
Sectores productivos, asociaciones, federaciones y el poder sindical en general, avizoran que la 4T está orillando que EU le decrete a México un bloque comercial a través del Tratado de Libre Comercial, al mismo estilo cubano. Esto se debe a las tensiones políticas y económicas entre ambos países.
—¿Cómo serían esos posibles motivos de ese bloque comercial?
Diferencias políticas: La administración del ex presidente Andrés Manuel López Obrador tomó decisiones unilaterales que generaron desacuerdos con el gobierno estadounidense, como la reforma energética y la política de seguridad.
Problemas económicos: La economía mexicana ha enfrentado desafíos significativos, incluyendo una posible recesión y una devaluación del peso que, según expertos en finanzas, “es inminente”.
Tratado de Libre Comercio: El TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) ha sido objeto de revisión y negociación entre México, Estados Unidos y Canadá.
—¿Cuáles serían las consecuencias de un bloque comercial?
Impacto económico: Un bloque comercial podría afectar significativamente la economía mexicana, especialmente en sectores como la manufactura y la exportación.
Relaciones bilaterales: Las relaciones entre México y Estados Unidos podrían deteriorarse aún más, afectando la cooperación en áreas como la seguridad y la migración.
Es importante destacar que, hasta la fecha, no hay confirmación oficial de un bloque comercial por parte de Estados Unidos. Sin embargo, la situación política y económica entre ambos países sigue siendo tensa, pero de registrarse esas circunstancias, podría augurarse que México viviría la misma pesadilla que ha padecido Cuba desde la década de los 60.
Sufriría de una estrambótica caída del PIB mexicano: Un bloque comercial podría reducir significativamente el comercio bilateral y afectar la economía mexicana.
Pérdida de empleos: La reducción de la actividad económica podría llevar a una pérdida significativa de empleos en sectores como la manufactura y la exportación.
Inflación y escasez: La falta de acceso a mercados y productos extranjeros podría generar inflación y escasez de bienes básicos.
Devaluación del peso: La economía mexicana podría experimentar una devaluación del peso, lo que afectaría la capacidad de importación y el poder adquisitivo.
En cuestiones políticas, y ante la arrogancia del poder presidencial de la izquierda —tan igualita al salinato: ni los veo, ni los escucho—, generaría una mayor polarización política en México, con paradigmas de sectores apoyando al gobierno en turno, e infinidad de otros, criticándolo de forma descomunal.
Aumento de la migración: La situación económica podría llevar a un aumento de la migración hacia Estados Unidos que, si lograra Donald Trump nuevamente conquistar la presidencia del país más poderoso del mundo, cerraría toda influencia con México.
Relaciones regionales: Las relaciones de México con otros países de la región podrían verse afectadas, ya que podrían ser vistas como un aliado menos confiable, generándose en paralelo, la reducción de la actividad económica podría llevar a un aumento de la pobreza y la desigualdad.
Inestabilidad social: La situación económica podría generar inestabilidad social, con manifestaciones y protestas.
Impacto en la salud y educación: La reducción de recursos podría afectar la calidad de los servicios de salud y educación.
A nivel internacionales, México podría enfrentar un aislamiento internacional, lo que afectaría su capacidad para negociar acuerdos comerciales y políticos.
Pérdida de influencia: La situación podría reducir la influencia de México en la región y en organismos internacionales.
Estas consecuencias, cabe remarcar, son hipotéticas y dependen de la severidad y duración del bloque comercial. Sin embargo, es fundamental que México busque diversificar su economía y fortalecer sus relaciones internacionales para mitigar cualquier impacto negativo, con punto de partida para mostrarle al mundo que está alejado de toda influencia injerencista como es el socialismo y el comunismo.
Por lo tanto, si bien también debe aclarar que su relación con los rusos comunistas, México se encuentra en una situación geopolítica compleja y desafiante. La combinación de factores internos y externos ha generado una serie de dualidades que afectan la estabilidad y el desarrollo del país, hasta este momento en que a la 4T pareciera que solo le importa “jalar agua a su molino”
Entre las dualidades geopolíticas, urge que el gobierno de Claudia Sheinbaum debe limpiar la imagen desastrosa que le dejó su antecesor Andrés Manuel López Obrador, de haber transformado a México en un narco-país, de lo contrario, el vaticinio en los próximos años, se habrá convertido en un gobierno insostenible.
Es cierto también que cuando gobernaba el neoliberalismo no había tantos conflictos como los hay tempranamente con la 4T-Morena, que en la mente del colectivo lo consideran un apéndice del viejo PRI.
La era neoliberal en México, que comenzó en la década de 1980 bajo la presidencia de Carlos Salinas de Gortari, trajo consigo una serie de reformas económicas que buscaron modernizar la economía mexicana y abrir el país a la globalización. Aunque este período estuvo marcado por logros económicos y estabilidad macroeconómica, también generó críticas y controversias debido a la concentración de la riqueza, la desigualdad y el descontento social.
En comparación con la actual administración de la 4T, que se considera un apéndice del viejo PRI, la era neoliberal parecía tener menos conflictos. Sin embargo, es importante recordar que la implementación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1992 y la privatización de empresas estatales, generaron tensiones sociales y desigualdad.
En este contexto, gobiernos van, llegan y desaparecen debido a la ola de terror que se ha desatado en diversos puntos de la República Mexicana; por ejemplo, durante la era neoliberal se incluyó la desigualdad económica, la concentración de la riqueza y la falta de competencia en ciertos sectores.
Tensiones sociales: La implementación del TLCAN y la privatización de empresas estatales generaron descontento social.
Problemas políticos: La controversia en torno a las elecciones de 1988 y el levantamiento zapatista en Chiapas en 1994, quedaron como un pergamino que hoy en día, pareciera que refloreció de las cenizas.
Aunque la era neoliberal parecía tener menos conflictos que la actual administración, en resumen, ésta última también enfrenta desafíos significativos que han afectado paulatinamente la economía y a la sociedad mexicana.
Infinidad de mexicanos advierten que con la 4T seguirá la desigual social. La Cuarta Transformación busca reducir la desigualdad social en México. De acuerdo con la senadora morenista Ana Lilia Rivera, el movimiento continuará luchando para eliminar la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres. Además, en su momento, en su campaña presidencial, Claudia Sheinbaum Pardo aseguraba que los programas sociales serán un derecho, no condicionantes del voto, como ocurrió en el pasado neoliberal.
A pesas de haber empleado demagógicamente la sarta de mentiras en que se ha especializado el partido de Morena, la demagogia sigue siendo un tema relevante en la política mexicana y a nivel global.




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