A BOTAPRONTO POLÍTICO
- Gustavo Santos Zúñiga
- 20 nov 2024
- 2 Min. de lectura

. GUSTAVO SANTOS ZÚÑIGA. …………………………..
A finales de la década de los setenta, cuando China aún arrastraba el trauma del Gran Salto Adelante, de sucesivas guerras y revoluciones, las autoridades comunistas decidieron dar un cambio profundo y duradero a la dirección del país. Su vasta demografía habilitaba a un potencial económico gigantesco, sin igual en el mundo. Pero por aquel entonces no existían las condiciones para explotarlo. China, a las puertas de los ochenta, representaba apenas el 1% del comercio global. Era un gigante con los pies de barro. Un monstruo poblacional, un enano económico. En los setenta dos países dominaban el comercio internacional, o lo que es lo mismo, lograban colocar más productos manufacturados en su territorio en el resto de países.
Hoy, los chinos ponen en alerta a todo el mundo, su desbordada avaricia y tramposa forma de negociar es de mañosos y proteccionistas. Dada su importancia capital en el negocio de los chips, hace tiempo que Estados Unidos lanzó una ofensiva para evitar que China accediese a estos equipos, algo que consiguió gracias a una batería de sanciones que decretó contra el régimen de Pekín y que hizo que la empresa holandesa, como muchas otras, tuviese que cortar el suministro. Esta gran muralla levantada por Washington suponía un golpe directo a uno de los planes maestros de la segunda potencia mundial: fabricar localmente el 70% de los chips que utilicen todas sus industrias. Además, estas medidas suponían un palo en las ruedas de cara a las ambiciones chinas en materia de inteligencia artificial, computación cuántica, telecomunicaciones o desarrollos militares en el medio y el largo plazo.
Sin embrago, los asiáticos se bailaron a los gringos y, ahora, están muy preocupados por el conteo que tiene china por ejemplo con chips y antibióticos a nivel mundial. De ahí LA RELOCALIZACION que no es otra cosa que los americanos tienen que sacar sus fábricas de china y mandarlas a otro lado, es decir, Estados Unidos cayo en la trampa orquestada por china en los 80s y 90s, con el dulce de mano de obra barata y llenando a EEUU de maquila. China aprendió y se los llevó a baile. Por ejemplo, hoy china produce el 80% de los antibióticos del mundo.
Así pues, Washington se ha vuelto cada vez más cauteloso con la tecnología de fabricación china- Ese miedo ha hecho que los legisladores, republicanos y demócratas, vean a China como una gran amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Solo mira el apoyo a las sanciones que Washington ha impuesto a la firma de tecnología Huawei y los pasos que están impulsando los políticos estadounidenses para dificultar que las empresas chinas negocien en las bolsas estadounidenses, son muestra de ello. Amén de los enfrentamientos por Hong Kong y los presuntos abusos de los derechos humanos en la región china de Xinjiang.



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