A BOTAPRONTO POLÍTICO

GUSTAVO SANTOS ZÚÑIGA. ……………………….
Constitución Cartel de Macuspana. Las acusaciones de politización del poder judicial en México no son infundadas. Diversos ejemplos evidencian esta preocupante realidad, el acecho de los integrantes de morena para utilizarla como escudo en favor de la impunidad y el crimen organizado, los atropellos y fraudes en la tómbola para colocar a “insaculados” en las filas de magistrados, jueces, etc., a modo y el desconocimiento de la Ley y abuso de poder representan un grave peligro para la democracia mexicana y facilitará el tráfico de influencias a delincuentes políticos, promoverá la venta de protección e incluso, fomentara la detención ilegal de ciudadanos o la persecución y cacería de brujas.
El resentimiento e injerencia de los cuatrotreros y desde palacio nacional, así como de diversos actores políticos en las decisiones judiciales, despedazan a la Constitución Mexicana, representando un grave peligro para el Estado de Derecho y la garantía de los derechos humanos.
Sume usted querido lector que, a pesar de los múltiples errores económicos, políticos y sociales cometidos por la administración anterior, hoy el poder judicial enfrenta una de sus mayores crisis en la historia.
El desaseado proceso de elección evidencio la urgencia del gobierno y sus aliados para nombrar a servidores públicos afines, sin experiencia o sin la formación necesaria y suficiente para impartir justicia de manera imparcial. Muchos participantes contaban con el perfil con base en méritos y trayectoria, sin embargo, ahora, el destino de la justicia en México queda en manos del azar.
En un análisis realizado dentro de algunos organismos cúpula empresariales, los empresarios mexicanos afirman que, “un Poder Judicial politizado ahuyenta a las inversiones en México”, amén de que es crucial se reconozca que los procesos de selección y designación de jueces y magistrados podría afectar el principio de acceso a la justicia y compromete la honestidad y legalidad jurídica.
Abone al conflicto la falta de madurez política de la presidenta con “A” al no invitar a la presidenta y ministra de la Suprema Corte de la Nación Norma Piña; por venganza, debido a que públicamente; de manera honesta y valiente, ha expresado su férrea defensa a la separación de poderes, los derechos humanos y de respeto a los preceptos de la Carta Magna.
Las consecuencias del atentado contra nuestra independencia orquestado por el régimen de la 4T, evidencian pues a un gobierno autoritario que pretende la institucionalización servil de un poder judicial cooptado con riesgo de efectos políticos y jurídicos que deterioran gravemente la democracia mexicana, a partir de las prácticas liberales dictadoras que han caracterizado a la presente administración.
Hasta cuando los mexicanos de bien saldremos a defender nuestro estado constitucional, basado en una división de poderes efectiva que garantice la autonomía del poder judicial. Como ya se ha dicho, los jueces y magistrados no deben, bajo ninguna circunstancia, depender de los vaivenes de la opinión pública.
Las decisiones judiciales deben basarse en la autonomía institucional, Ley, en los principios del derecho y en la interpretación justa de la Constitución.

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