A BOTAPRONTO POLÍTICO
- 23 ene 2025
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GUSTAVO SANTOS ZÚÑIGA. ……………………….
Ante la muy vulnerable situación de México ante el mundo y, desde luego, con el país vecino del norte, las anunciadas amenazas de campaña del hoy 47º presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hoy ya se convirtieron en decenas de órdenes ejecutivas, entre las cuales destacan el cierre de fronteras, la eliminación de la ciudadanía por nacimiento para hijos de padres sin estatus legal, la retirada de EE. UU. del Acuerdo de París y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la concesión de una prórroga de 75 días para que TikTok siga operando en el país pese a restricciones legales.
Trump ha manifestado su intención de imponer un arancel del 25% a todas las importaciones provenientes de México y Canadá, así como un 10% adicional a productos de origen chino. Además, ha señalado la posibilidad de gravar las exportaciones de productos agrícolas desde Estados Unidos hacia México. Entre los principales productos afectados se encuentran maíz, soya, carne de cerdo, trigo, lácteos y frutas, como manzanas y uvas. La imposición de estos aranceles aumentará significativamente los costos de estos productos básicos, encareciendo el precio final para los consumidores.
Esto afectará especialmente a las familias de menores ingresos, que verán reducido su poder adquisitivo y enfrentarán dificultades para acceder a alimentos esenciales.
Como es evidente, las iniciativas ejecutivas impuestas a México por el presidente estadounidense tienen una notoria falta de respuesta por parte del Gobierno Federal de la Cuarta Transformación y, no existe una estrategia política o de comunicación inmediata para contrarrestar; en todas las dependencias, embajadas y consulados, la pesadilla en que se ha convertido Trump. La falta de anticipación tiene consecuencias concretas.
Una administración hostil a los migrantes mexicanos impactará no solo en las remesas, vitales para la economía de muchas familias en México, sino también en las dinámicas sociales y laborales de Estados Unidos, afectando, por extensión, los intereses de México en el ámbito económico y diplomático.
Así pues, el segundo periodo de Donald Trump inicia con la misma prepotencia que marcó su primera administración, pero con un nuevo nivel de fuerza y determinación. Desde la declaración de emergencia nacional en la frontera hasta su retórica antimexicana, el mandatario estadounidense representa un desafío mayúsculo para la administración cuatrotrera.
El problema no radica solo en las posturas del gringo, que son inaceptables en muchos aspectos, sino en la falta de una estrategia clara y coherente por parte del gobierno mexicano, que se encuentra atrapado entre discursos contradictorios y una carencia de resultados en seguridad, comercio y diplomacia.

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