A BOTA PRONTO POLITICO

GUSTAVO SANTOS ZUÑIGA. ……………………
MEDIOCRIDAD Y MITOMANÍA HUNDEN AL NARCO GOBIERNO. México, nuestra gran nación, transita por un sendero ríspido en su relación con Estados Unidos, el más grave momento de una inusual convivencia con el país vecinos, derivado de una actuación mediocre y mitómana de la Presirvienta de todos los mexicanos, a quién 90 millones de mexicanos califican ya de marioneta dominada y controlada por el cartel de Macuspana.
La entrega del piloto mexicano que traslado al Mayo Zambada a tierra gringa genero ya un sunami nacional e internacional, simple y sencillamente porque es una fuente de información sobre lo que realmente ocurrió en ese traslado y la evidente protección gubernamental a integrantes del crimen organizado participantes en el gobierno de MORENA.
Aunque la narrativa oficial insiste en una “actuación irregular del FBI en tierra mexicana” el asunto habrá que atribuirlo al ex fiscal Gerts Manero, que por cierto goza de cabal salud financiera sin poder probar de donde provinieron tantos recursos que hoy acumula.
Lo anterior también demuestra que los morenarcos buscan a toda costa distraer a la sociedad mexicana fomentando polarización social como un arma de autoprotección. La destrucción y control de instituciones fue una meta para consolidar su impunidad.
Conservar el poder, lo es todo para los capos de Macuspana. Es una obsesión. Entonces, todo vale. El mal gobierno mexicano obtuvo demasiado poder y tiene pésimos resultados.
El país está dañado. Está roto. Así lo quiso siempre el Tlatoani MALO. Ese ha sido su mayor anhelo destruir una nación. Actualmente, México va dando tumbos. Sin desarrollo, sin seguridad, sin progreso, sin vida democrática. Hundido en la mediocridad y el desaliento.
Esa es la maldita herencia del miserable Lopitos corrupto y, lo peor, las cosas empeoran.
En el ámbito social, la inseguridad permanece como herida abierta. Las desapariciones alcanzan cifras récord y la crisis sanitaria, incluyendo rebrotes de enfermedades como el sarampión, revelan debilidades estructurales en el sistema de salud.
La polarización ha fracturado el debate público: la prensa libre y la sociedad civil crítica son estigmatizadas, mientras encuestadoras y medios enfrentan presiones económicas y políticas. Los medios independientes ya son escasos. La opinión pública está debilitada.
Me refiero también a una clase media asediada y perseguida, a una democracia mediocre, como es la nuestra, con un largo historial de complicidades entre los tres poderes, y la hipotética “inteligencia” mexicana, los grupos de poder económico, los medios de comunicación, y desde los tiempos de Abelardo Rodríguez, por lo menos, con la delincuencia organizada.
Nuestra mediocridad democrática lo ha permitido, y desde esa mediocridad se convulsionan ahora muchas entidades sociales ante una Cámaras legislativas y un poder judicial a modo, lo cual, dicen, llevara a México al despeñadero.
El informe de México Evalúa es contundente, el documento retrata a un México atrapado entre diagnósticos técnicos que nadie escucha y decisiones políticas que esconden la verdad y prefieren la imagen a los resultados. Mientras tanto, millones de mexicanos vivimos aterrados en la mayor parte del territorio nacional donde la violencia no baja, el miedo no se va y la estrategia simplemente se volvió impunidad.

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