A BOTA PRONTO POLITICO
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GUSTAVO SANTOS ZUÑIGA. ……………………………….
GOBIERNO INEFICAZ Y AL REVÉS VOLTEADO. Para nadie es un secreto que la mayoría de la ciudadanía de México está inconforme con el Gobierno porque este no ha cumplido sus expectativas, principalmente en lo referente a economía, la salud y seguridad, convirtiendo la administración MORENISTA en un problema severo que atenta contra la democracia mexicana.
Es irrisorio el grado de cinismo al que han llegado los cuatro treros habitantes de Palacio Nacional, buscando ocultar sus fechorías millonarias con la impunidad oficializada, el control de Congreso, el sistema judicial y la desaparición de instituciones para la trasparencia y rendición de cuentas.
Es decir, somos los ciudadanos quienes debemos conocer y saber todo los relacionado con los servidores públicos y su actividad administrativa, no el gobierno que, a través de los datos y registros telefónicos pretende someter, intimidar y controlar a los mexicanos.
Lo peor es, la imagen que tenemos en el mundo, no se diga en Latino América, donde un estudio reciente encontró la peor opinión de economía, salud y seguridad, la pésima evaluación en la historia de México sobre su gobierno.
Al principio de la administración de MORENA la ciudadanía creyo y tenía una expectativa moral alta de sus funcionarios que parece determinar el mal desempeño gubernamental pragmático.
El artículo de Héctor Gutiérrez Sánchez analiza las causas del desencanto político en México, más específicamente de la desaprobación que los mexicanos muestran hacia sus instituciones y actores políticos.
Repetidamente, se ha mostrado cómo los ciudadanos mexicanos no están contentos con su Gobierno y su clase política, y cuando se intenta explicar este malestar, se suele argumentar que el Gobierno no es eficaz, lo que dificulta la situación.
El estudio revela que los ciudadanos esperan mucho más que sólo funcionarios eficientes, pues desean ver en ellos a figuras morales y líderes que sean ejemplos de civismo.
El incumplimiento de estas demandas morales parece determinar mucho del descontento ciudadano hacia los políticos e instituciones, al menos respecto al desempeño de los funcionarios.
Este hallazgo dialoga con ideas muy arraigadas en la ciencia política, pues la secularización del Estado suele reducir a los gobernantes a meros tomadores de decisiones desprovistos de toda sacralidad, cuando lo aquí encontrado parece recuperar ideas de otras disciplinas como la sociología, historia y antropología, que describen un ejercicio del poder político lleno de connotaciones morales y simbólicas.
El juicio que los ciudadanos hacen del Gobierno parece amenazar a la joven democracia mexicana. Esta podría ser su consecuencia más dramática, pero dista de ser la única.
La opinión popular también tiene importantes repercusiones coyunturales, por ejemplo, la calificación de un Gobierno, partido o figura pública puede ser usada por sus adversarios políticos para obtener ventajas.
Este tipo de motivaciones vuelve relevante el tema de la medición del pulso ciudadano, de ahí que se discuta el rol de las encuestas, así como su posible divulgación en la ciudadanía y su uso estratégico, las cuales, por cierto, perdieron veracidad o, son a modo.
Algunos pocos proponen que la ciudadanía se está desinteresando de todo lo público, pero generalmente se piensa que sí hay interés ciudadano, sólo que este no se ve reflejado por la mitomanía, la impunidad y retorica gubernamental.

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