A BOTA PRONTO POLITICO
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GUSTAVO SANTOS ZUÑIGA. …………………..
MÉXICO: SOBERANÍA CREDITICIA NEGATIVA. La calificación crediticia es una evaluación del riesgo de crédito de un emisor, ya sea un gobierno, una empresa o un individuo, y refleja la probabilidad de que cumpla con sus obligaciones financieras.
Esta calificación es otorgada por agencias especializadas, como Standard & Poor’s (S&P), Moody’s y Fitch Ratings. El pasado martes las dos agencias más prestigiadas calificaron a México con una negativa crediticia soberana respecto a riesgos créditos a largo plazo en moneda extranjera de México en BBB-, el nivel más bajo en la escala del grado de inversión, con perspectiva estable.
El 12 de mayo, sólo un mes después de la acción de Fitch, ratificó la calificación crediticia de México en BBB, pero revisó la perspectiva de estable a negativa al reflejar el riesgo de una consolidación fiscal muy lenta, debido principalmente al bajo crecimiento económico, lo que resulta en un aumento de la deuda pública mayor de lo esperado y una mayor carga de intereses.
“El previsible y continuo apoyo fiscal sustancial a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad y proyectos fracasados insignia de la 4T" agravan aún más la rigidez fiscal de México.
La rebaja de calificación crediticia es una acción mediante la cual una agencia de calificación disminuye la nota de crédito asignada a un emisor.
Esto indica que el riesgo de incumplimiento ha aumentado y que la situación financiera del emisor se ha deteriorado.
Los factores económicos y financieros que influyen en la calificación son; Deterioro de los indicadores financieros: aumento de la deuda, caída de ingresos o deterioro de la liquidez, Déficits fiscales elevados: especialmente relevante en calificación soberana, así como, Baja rentabilidad y alto apalancamiento: en empresas, aumenta el riesgo de incumplimiento.
Sume usted querido lector factores políticos y regulatorios como la actual inestabilidad política que vivimos en nuestro país, con cambios abruptos, errores de inversión o políticas económicas imprevisibles. Otro factor que nos lleva al despeñadero son las reformas fiscales o regulatorias desfavorables: afectan ya la capacidad de generar ingresos y cumplir con obligaciones y, además generan conflictos internos o externos: guerras, protestas o sanciones internacionales.
Es decir, las agencias consideran un enorme riesgo la deuda soberana y su desbordado crecimiento, principalmente por el aumento del costo de financiamiento: las tasas de interés suben, incrementando el servicio de la deuda, la salida de inversionistas: los fondos institucionales pueden estar obligados a vender activos de baja calificación, la presión sobre la economía: se pueden reducir inversiones y crecimiento económico, la caída en el precio de los bonos: los títulos de deuda pierden valor ante un mayor riesgo percibido, la disminución de liquidez: mayor dificultad para acceder a mercados financieros y el incremento del riesgo de incumplimiento: si no se gestionan adecuadamente los recursos.
Como parte de sus escenarios, S&P advirtió que, en los próximos 24 meses, “podríamos rebajar la calificación crediticia de México si no reduce sus déficits fiscales de manera oportuna, lo que estabilizaría y controlaría la deuda pública, la carga de intereses y los pasivos contingentes”.
Pero “también podríamos rebajar la calificación soberana si reveses inesperados en el comercio y otras relaciones económicas con Estados Unidos socavan la estabilidad económica y debilitan la sólida posición externa de México”.
Es pues un panorama alarmante y de alto riesgo el que vivimos en México donde las señales nos indican que nuestra querida nación pierde y ya no es tan sólida como nos han venido diciendo.

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