A BOTA PRONTO POLITICO.
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GUSTAVO SANTOS ZUÑIGA. ……………………..
ARROGANCIA Y FALTA DE EMPÁTIA EN LA 4T. Ante un México devastado por un mal gobierno, donde la arrogancia, prepotencia, corrupción, ambición y excesos de poder se muestra todos los días de manera impune y defendidos por la mitomanía oficializada desde el pulpito de Palacio Nacional, los escenarios de un futuro incierto para las nuevas generaciones, se visualiza catastrófico en el cual, la juventud aspiracioncita, tendrá que aprender a sobrevivir con tres mil miseros pesos mensuales, a cambio de su voto y dignidad.
Como ya se ha dicho, a ese cuadro ruinoso deben sumarse excesos y ambiciones que dibujan claramente la realidad de un ambiente en el que los principios éticos pregonados son humillados y mancillados sin recato alguno.
La falta de oficio y el desconocimiento de la función pública de políticos del narco gobierno, incluidos; gobernadores, legisladores, jueces, servidores públicos, para construir privilegiando la apertura y debate, son virtudes que se ven escasas en la administración cuatrotrera. Mientras tanto, la presidenta con "A" de aberrante, se dedica a "no estar informada", denostar, culpar al pasado, desentenderse y sembrar polarización.
La arrogancia gubernamental se manifiesta en diversas formas, desde la falta de transparencia, manipular la verdad, ocultar información, imponer leyes, acabar con las instituciones, pisotear la democracia y la Constitución.
Una actitud que demuestra la mediocridad y falta de preparación de quienes nos representan, dando paso a la prepotencia y soberbia para enarbolar programas y propuestas que han resultado un fracaso financiero y en nada han beneficiado a los mexicanos.
Parodiando al escritor Catón, en su afamada columna "De política y cosas peores", Sucede que los morenarcos no provienen de Abel el bueno, que no alcanzó a engendrar hijos, sino de Caín el malo, su asesino, que tuvo numerosa descendencia, de la cual todos los humanos somos parte. No nos sorprenda entonces que haya habido malvados como Hitler y quienes hoy "gobiernan" México, u otros de su misma calaña.
Por fortuna en nuestra patria hay hombres y mujeres buenos, que por fortuna los hay en abundancia, lo son porque consiguen arrinconar en el fondo de sí mismos al Caín que todos llevamos dentro. Pero advierto con alarma que estoy sermoneando. En nuestra nación el diablo anda suelto y metido a predicador.
La arrogancia trae consigo mal presagio, la ignorancia de los arrogantes, en la mayoría de los casos, tiene alcances criminales y ante las tragedias o embates de la realidad surgen propuestas o acciones oficiosas más orientadas a salvar la imagen institucional que la seguridad y vidas de los ciudadanos, sin dejar de lado la oportunidad corrupta de llevarse unos pesos a la bolsa de los politiquillos de cuarta. Es decir, la zalamería se hace presente ante la ignorancia y urgente necesidad de gobernantes y servidores públicos de medio pelo, que exigen, cueste lo que cueste, un reconocimiento permanente aspiracionista.
Quienes hoy ejercen el poder, político, legislativo y judicial, estan dominados por la arrogancia. Pagan millonarios contratos por encuesta a modo, se pueden sentir casi dueños de la vida ciudadana, piensan que pueden disponer de leyes a su arbitrio, de personas y de bienes.
Se volvieron insoportables, aunque les adulen y aplaudan quienes les rodean y quieren quedar bien con ellos, más que nada por el interés de lograr algún cargo, contrato o favor.
No escuchan a quienes piensan en forma distinta y, abusando de su poder, también el mediático, ofenden, insultan, descalifican y amenazan con investigaciones fiscales o judiciales. Se creen intachables, incorruptos y en todo veraces. Se autoproclaman defensores del pueblo, pero su pudrición y proceder es de dictadores. ¡Son repugnantes!
