A BOTA PRONTO POLITICO

GUSTAVO SANTOS ZUÑIGA. ………………….
Como ya se ha dicho y publicado, la guerra contra el narcotráfico en México, es un conflicto armado interno de México actualmente en curso presionado por los Estados Unidos contra los cárteles que controlan diversos territorios de nuestro país, así como muchas actividades ilegales, principalmente el narcotráfico, contrabando, cobro de derecho de piso, Etc., y en el que participan además los Grupos de Autodefensa Popular y Comunitaria conformados por civiles.
El inicio oficial del conflicto fue el 11 de diciembre de 2006, cuando el gobierno federal de Felipe Calderón anunció un operativo contra el crimen organizado empezando por el estado de Michoacán, donde a lo largo de 2006 se habían contabilizado cerca de 500 asesinatos entre miembros de los cárteles del narcotráfico.
Para enfrentarlos, el gobierno mexicano privilegió el uso de las fuerzas armadas. Desde el inicio del conflicto se movilizo a la Policía Federal en compañía de los cuerpos de seguridad de cada entidad federativa y de diversos municipios. A ellos se sumo el ejército y la marina.
En 2019 el número de personas asesinadas ascendió a casi 275,000 desde 2006, sobrepasando los 30,000 solo en el año 2019. Este número de víctimas engloba a narcotraficantes, efectivos de los cuerpos de seguridad y civiles. Entre los civiles se encuentran periodistas, defensores de los derechos humanos y personas sin identidad o no identificadas que son ejecutadas por los cárteles.
Entre los narcotraficantes fallecidos en operaciones realizadas por las fuerzas del gobierno se encuentran Arturo Beltrán Leyva, Ignacio Coronel Villarreal, Antonio Cárdenas Guillén, Heriberto Lazcano Lazcano y Nazario Moreno González.
Se desconoce con precisión el número de asesinatos de personas sin relación con actividades delictivas —que son llamadas «daños colaterales» por el gobierno, los cuales han sido denunciados por diversas organizaciones. Múltiples estudios académicos han estudiado las razones y los incentivos que provocaron la violencia del ejército y la policía durante la Guerra contra las Drogas, así como los métodos para prevenirlos y detenerlos.
Tan solo en el Estado de Sinaloa y luego de un año de guerra entre narcos, los muertos y desaparecidos se cuentan por miles. La economía está colapsada y un nuevo temor sobrevuela este estado mexicano: la amenaza militar de Estados Unidos contra los carteles.
El conflicto, que enfrenta a dos facciones del Cartel de Sinaloa, estalló tras la captura de su líder histórico, Ismael "El Mayo" Zambada, de 75 años. Fue secuestrado en julio de 2024 por un hijo de su antiguo socio, Joaquín "Chapo" Guzmán, y llevado en un avión a Estados Unidos. Balaceras cotidianas, bloqueos de vías, restaurantes y negocios cerrados.
La violencia obligó a suspender temporalmente las clases y la vida nocturna se apagó: así transcurren los días en Culiacán, considerada la ciudad más peligrosa de México. Ni el despliegue de miles de soldados, ni crecientes incautaciones de armas y drogas han logrado frenar la violencia, mientras que el gobierno mexicano es evidenciado como un Estado Fallido.
Mientras tanto, el Congreso de los Estados Unidos al través del artículo II de la Constitución norteamericana otorga al presidente Donald Trump un amplio margen de actuación a la hora de emprender operaciones militares en el extranjero si entiende que responde al interés nacional, en virtud de una Constitución que estipula que el visto bueno del Congreso sólo es necesario a la hora "declarar la guerra".
Una premisa pues a la que se han agarrado los mandatarios gringos para lanzar operaciones más o menos prolongadas como las que ha autorizado Trump durante su mandato para bombardear instalaciones nucleares o dispara dentro y fuera de su país. Es decir, tiene el presidente norteamericano vía libre para actuar militarmente. De miedo.

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