El tremor de López y su imperio vulgar

La victoria de Joe Biden equivalió a un repudio contra Donald Trump por parte de millones de votantes exhaustos con su conducta divisiva y su administración caótica.
Es también un claro mensaje para todas las naciones del mundo, sobre todo para América Latina, pero en especial contra el populista “mexicano” Andrés Manuel López Obrador, quien en lugar de
gobernar, se dedicó a polarizar y a saquear a esta noble nación (México), a la cual sistémicamente traicionó.
Cuan ejemplo estadounidense, en el rostro del dictador López, con plena seguridad se le dibujará que le esté temblando más aún el tafanario, sobre todo porque todas las fuerzas políticas mexicanas, deben considerar la inmediata conjunción de una extraordinaria alianza nacional donde el objetivo será el rescate de la República.
López resultó ser un peligroso y temerario retrasado mental, y ahora con la derrota de Trump, pasará a la orfandad política sin que nadie vele por él.
Lo primordial será, por igual, que millones de mexicanos velen por los intereses y el desarrollo propio del país, rechazando toda maldad de los oclócratas que, transformados en sátrapas presidenciales, siempre han carecido de escrúpulos con ambiciones muy extremas.
Jóvenes, viejos y un gran ejército de desposeídos que han vivido la crueldad de un “mesías” que criminalmente abusó y procesó en luto a millones de hogares mexicanos con la pandemia del Coronavirus –como presumiría el Caín de Macuspana, que ese contagio le llegó “como caído anillo al dedo”-, de forma criminal depuso la atención médica a miles de infectados, por lo que el voto de castigo para el 6 de junio del 2021, ya se detecta, resultándole con el tiempo, estrujantemente doloroso.
El pueblo mexicano no olvida sus tragedias, y menos quienes atenten contra el desarrollo social. Deberá acudir a las urnas en ese tan esperado glorioso e histórico domingo para ejercer su derecho constitucional y sufragar por otra opción que NO / NO sea MORENA, a fin de despojarla de una mayoría que solo retroalimentó su deformación en presumidillos polítiquillos cleptómanos, que desde el poder, crearon hasta una nueva casta de malsanos millonarios.
Al igual que en EEUU, la derrota de Trump –futuro camino que viene labrando el mismísimo Obrador-, es la derrota de un tipo de cultura sexista, racista, supremacista, vulgar e iletrado. Es la derrota al fanatismo religioso, a los terraplanistas, a la mentira descarada, a la xenofobia, a la homofobia, a la ignorancia y al imperio de la vulgaridad.
No es una derrota política –detonada en primer orden contra Donald Trum y en lo sucesivo, ese bumerang se le revirará a López-, sino una derrota cultural para los bisoños populistas que nunca respetan los preceptos constitucionales de sus países, pero que hacen alusión para que no permee ese cáncer social en las repúblicas democráticas.
Haciendo un ejercicio futurista, López Obrador sería victimizado por medio de un proceso de desafuero para deponerlo de la presidencia, en caso de perder la mayoría en el Congreso de San Lázaro, ya que muchos de sus propios morenistas, han demostrado su inconformidad de cómo viene gobernando en beneficio de su parentela y la banda criminal que se integran en su régimen.
Trump cayó al suelo cuan largo y regordete es, porque tan solo –dice el presidente electo Joe Biden-, "quienes votaron por Trump, entiendo que estén decepcionados, yo también sé lo que es perder, pero hay que darnos una oportunidad, dejar el odio, hacer progreso juntos; no podemos tratarnos como filibusteros y enemigos, somos estadounidenses, es momento de sanar".
El enunciado gringo se trasmuta en una esfera democratizadora, con la pronta intervención de las plataformas de redes sociales que poseen importancia e influencia mundial en esta era digital, sobresaliendo Facebook, Youtube, WhatsApp, Facebook Messenger, WeChat, Instagram, QQ, QZone, Tik Tok y Weibo.
Con base a ello, corre por la red un retrato creado por el escritor inglés, ingenioso y elocuente llamado Nate White, respondiendo a la pregunta de por qué a algunos británicos no les gusta Donald Trump…
Trump carece de ciertas cualidades que los británicos tradicionalmente estiman.
Por ejemplo, no tiene clase, ni encanto, ni frialdad, ni credibilidad, ni compasión, ni ingenio, ni calidez, ni sutileza, ni sensibilidad, ni autoconciencia, ni humildad, ni honor, ni gracia, todas las cualidades, curiosamente, con las cuales su predecesor (Barack Obama) fue generosamente bendecido.
Ni siquiera sabe entender lo que es una broma y aunque Trump puede ser risible, nunca ha dicho nada irónico, ingenioso o incluso ligeramente divertido, ni una vez, nunca.
Y este hecho es particularmente perturbador para la sensibilidad británica. Para nosotros carecer de humor, es casi inhumano. Pero con Trump es un hecho. Ni siquiera parece entender lo que es una broma, su idea de una broma es un comentario grosero, un insulto analfabeto, un acto casual de crueldad.
Trump es un troll (en la jerga de Internet, un trol -en plural troles-, describe a una persona con identidad desconocida que publica mensajes provocadores, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea), y como todos los trolls, nunca es divertido y nunca se ríe; sólo canta y se burla.
Su mente es un simple bot (un bot es un programa informático que efectúa automáticamente tareas repetitivas a través de Internet, cuya realización por parte de una persona sería imposible o muy tediosa), como algoritmo de los prejuicios mezquinos y la maldad instintiva. Nunca hay ninguna capa debajo de la ironía, complejidad, matiz o profundidad, es todo superficial.
Algunos estadounidenses podrían ver esto como refrescante, nosotros no, lo vemos como que no tiene mundo interior ni alma. Y en Gran Bretaña tradicionalmente estamos del lado de David y no de Goliat. Todos nuestros héroes son valientes perdedores: Robin Hood, Dick Whittington Oliver Twist.
Trump no es un valiente ni un desvalido. Él es exactamente lo contrario de eso. Ni siquiera es un niño malcriado o un gato gordo codicioso. Él es más un baboso blanco gordo. Y lo que es peor, es la más imperdonable de todas las cosas para los británicos: un matón. Es decir, excepto cuando está entre matones, entonces de repente se transforma en un compinche llorón en su lugar.
Él rompe todas las reglas de la decencia básica. Él golpea abajo lo que un caballero nunca debería hacer y cada golpe que apunta está por debajo del cinturón. Le gusta particularmente patear a los vulnerables o sin voz y los patea cuando están abajo.
Es imposible leer un solo tweet o escucharlo decir una frase o dos frases sin mirar profundamente en el abismo. Es un Picasso de mezquindades, un Shakespeare de mierda, sus defectos son fractales, incluso sus defectos tienen defectos.
Siempre ha habido gente estúpida en el mundo y mucha gente desagradable también, pero raramente la estupidez ha sido tan desagradable o la maldad tan estúpida. Él hace que Nixon parezca digno de confianza y George Bush parezca inteligente.
De hecho si Frankerstein decidiera hacer un monstruo de defectos humanos, él haría un Trump. Y un doctor Frankenstein arrepentido se agarraría los mechones de pelo y gritaría, angustiado: “¿mi Dios, qué he creado?”
“¡Si ser un idiota fuese un programa de televisión, Trump sería una serie!”, puntualiza el irónico pero muy puntual mensaje hecho mundialmente viral por la fuente British Writer Pens, publicado por Colarebo el 20 de abril del 2020, titulado: "La mejor descripción de Trump que he leído".

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