El engaño a un pueblo en época de crisis sexenal

Extraña evolución masoquista de los supuestos seguidores del presidente Andrés Manuel López Obrador, ha creado un raro ambiente que se desenvuelve entre la ansiedad de alcanzar mejores horizontes de bienestar sin encontrar rápidas soluciones por parte de un Ejecutivo insensible, exhibiendo una cara que se enclava en el desahucio gubernamental, saber que a su gente la está condenando a vivir un futuro de esclavitud mientras dure todo este autoimpuesto comunismo autoritario que pretende crear castas de generaciones aplicadas en el “socialismo para milleniams”.
En el cinturón sureño de miseria en que López Obrador ha venido visitado constantemente, y que debido a ser uno de sus bastiones que le asistió electoralmente para convertirlo en presidente constitucional, se respira un ambiente de desconcierto, a la vez, el embriagante entreguismo al caudillo presidencial que se inclina a modelos extranjerizantes, donde el pueblo, sumiso y ciego, no protesta ni dice nada pese a tener el peligro encima que un terco gobernante lo enviará a la tumba en medio de la pobreza extrema.
Dicho sea, la extraña evolución del masoquismo de supuestos seguidores de Andrés Manuel, le da virajes de 180 grados, pero luego –cosa rara- se le recrudecen las bondades por el resentimiento, la frustración y la impotencia, pero por arrogancia no quiere ceder para atender las urgentes necesidades como es la incontrolable pandemia del Covid19 que ya ha cobrado miles de vidas.
No hay abrazos ni besos, sino indiferencia presidencial a su paso durante sus giras, sobre todo en Chiapas cuya comunidad es algo incompatible con el resto de la sociedad, quedándose en el absurdo rezago.
“¡Qué recibimiento tan especial está dando el pueblo chiapaneco al Señor Presidente y al gobernador Rutilio Escandón Cadenas!”, decía enjundioso reportero local que narraba la llegada del Jefe del Ejecutivo federal a Chiapas, donde los reclamos y las arengas en contra del inquilino de Palacio Nacional, eran constantes, pero cambiantes.
“Algo está fallando”, alertó el conductor, “algo no está bien”, al escucharse por igual los reclamos cuando entre el griterío de chiapanecos se percibía el “¡fuera!, “¡fuera!”, pero en ese giro de 180 grados, las consignas florecían.
“Las esperanzas están truncas, hay resentimiento, hay frustración, hay impotencia del pueblo de Chiapas con sus gobernantes acá”, decía en el momento que se escuchaba la demanda de renuncia de la secretaria de Educación de Chiapas, Rosa Aidé Domínguez Ochoa, cuya misión no ha cumplido cabalmente al cien por ciento.
Ese encono de los chiapanecos, que se mezcla con sentimientos encontrados, se buscaba también hallar la catarsis, ya que si bien “estos tiempos son difíciles, porque todos somos pueblo”, los miembros del partido local en el poder, MORENA, le ha dado la espalda olímpicamente a su gente que votó por ellos.
Ese ha sido el problema por el que atraviesa Chiapas, porque “mucha gente de MORENA, ha traicionado al pueblo, y por eso la gente está molesta”, demandaba el gesticulante.
Sin embargo, en torno a la visita del presidente López, deambuló el fantasma electorero, toda vez que “si fueran en estos momentos las elecciones en Chiapas, de seguro las pierde MORENA, por culpa de esos traidores que han defraudado al electorado con promesas falsas”.
En medio de todo este drama político, que tiene visos en que el partido MORENA se halla en la antesala de la derrota –avizoran analistas políticos-, perderían las elecciones porque su presidente Andrés Manuel López Obrador tampoco ha sabido cumplirle a los mexicanos, a quienes los ha llevado a una crisis monumental que ni cuando el PRI y PAN estuvieron en Palacio Nacional, pudieron haber incurrido en semejante catástrofe, centrándose un claro fracaso del tabasqueño.
Se suma el imparable reclamo motorizado del movimiento denominado FRENAAA, aclarando que “si viste a tu Tlatoani hoy en Chiapas, y no son de FRENAAA, ni fifís, son el pueblo bueno que ya despertó, va a dejar solos a los traidores de México”, por lo que, de forma automática, MORENA se instaló en el tobogán de su inminente expiación en el quehacer político nacional, más aún porque a dos años de su apabullante victoria electoral, Andrés Manuel López Obrador ha ido organizando la imperdonable polarización entre la sociedad mexicana, misma que le aplicará un enorme voto de castigo.
A nivel internacional, ya comenzó a vislumbrarse la complicidad de otros presidentes de corte izquierdista, es decir que de última hora, un mandatario.

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