CHISPAS…

El Covid19 nos tomó desprevenidos y en los poco más de tres meses que lleva azotando al mundo, todavía no se ha encontrado la estrategia efectiva y eficiente para lograr que cada persona ponga de su parte lo mínimo indispensable para evitar su propagación.
Ante un panorama tan sombrío, trataré de explicar a mi entender, la forma en que cada uno podría colaborar en beneficio propio y de la sociedad, algo que no hemos logrado en ninguna de las actividades humanas, hasta la fecha ya por ignorancia, por negligencia o por intereses mezquinos alejados del sentido común y la época.
El Covid19 es un virus de fácil propagación y contagio; por ello es importante primero saber que los síntomas pueden tardar en aparecer hasta 14 días, que aunque no se tengan síntomas, se puede ser portador del mal y por lo tanto propagarlo a nuestro alrededor en radios que varían desde los dos metros hasta diez, en función de la forma y fuerza con que sale del organismo infectado. Asimismo, es importante considerar que por su tamaño, puede quedar suspendido en el aire por un período de tiempo que puede significar riesgo para quien por allí transite sin la protección adecuada; o para quienes son más vulnerables o menos aptos para soportar su embate; así que se deben de tomar todas las precauciones para primero no ser víctima y menos portador del mal a nuestros hogares en donde pueden convivir seres menos dotados de inmunidad o defensas para evitar su gestación.
Lo primero, lo escuchamos por doquier pero poco se atiende, a la luz de lo que vemos en las calles, “quédate en casa”. La necesidad de salir obedece a muy diversas razones que no podemos soslayar, sin embargo, si salimos debemos de hacerlo protegiendo nuestro rostro en las áreas vulnerables como ojos, nariz y boca del embate del virus que pudiera notar en el ambiente o que por contacto directo a través de las manos pudiéramos llevar allí; además en caso de ser portadores no identificados, limitamos a un mínimo las áreas de posible propagación. Si somos portadores no confirmados por el tiempo de incubación y que no se tiene a la fecha un mecanismo rápido y eficaz para su detección inmediata, no seremos vehículo irresponsable de transmisión, aunque si debido a esa circunstancia y a desobedecer la primera regla.
Bajo estas premisas lo mejor es no salir, ni estar en contacto con nuestros cercanos, más de lo indispensable, hasta en tanto no se tenga la certeza de que no se es portador del mal.
Quien se ve en la necesidad de salir del hogar, debería de tomar las precauciones debidas y además a su regreso, aislar los elementos que pudieran estar contaminados, de los que no se han expuesto, en particular de los más vulnerables, quienes pueden llevar la peor parte en caso de que la infección llegue al hogar; a saber, bebés, adultos mayores, y personas con obesidad, diabetes, hipertensión o enfermedades respiratorias, y las que se pudieran identificar; yo diría quien está bajo tratamiento de cualquier mal no debería soslayar la posibilidad de encontrarse en la zona de vulnerable.

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