Locatarios de mercados y tianguis no pueden dejar de trabajar, pues dependen las ventas
- Víctor Juárez
- 24 mar 2020
- 2 Min. de lectura

Ante una parálisis de la economía local por la cuarentena para enfrentar la pandemia de Covid-19, uno de los sectores que más sufrirán las consecuencias, y de inmediato, será el de la economía informal.
Tania Espinosa, coordinadora de WIEGO en la CDMX, dijo que la economía informal representa al 51.8 por ciento de la población económicamente activa de la Ciudad de México.
Esta población resentirá con mayor gravedad la falta de personas en las calles, de transporte público masivo e inclusión de la seguridad social.
No sólo comerciantes en vía pública, tianguis o mercados, también oferentes de servicios diversos como trabajadoras domésticas, lustradores de zapatos, voceadores, organilleros, artesanos y los trabajadores voluntarios del servicio público de limpieza, entre otros.
El aislamiento y el trabajo desde casa son medidas que pueden aplicar sobre todo para trabajadores de clase media o de clase alta, pero no a trabajadores de la economía popular: son personas que viven al día y no se pueden permitir dejar de trabajar un día, porque aparte de comer tienen que pagar deudas.
Para la organización, la afectación en el corto plazo de la población en la economía popular y no asalariados requiere acciones inmediatas para protegerla, por ejemplo, garantizar el acceso de ésta a servicios de salud públicos y una posible transferencia de efectivo.
"Sobre todo ante la obligatoriedad del aislamiento, si se vuelve en algún momento obligatorio no va a haber otra manera en que estas personas puedan reemplazar ese ingreso que falta", indicó.
Para ello, el Estado cuenta con diversos recursos para alcanzar a una parte de dicha población, sin embargo, existen otras acciones que potencialmente pueden beneficiarla en su totalidad, por ejemplo, crear campañas informativas de higiene para quienes habitan en condiciones de hacinamiento y limitación en la provisión de servicios básicos, como agua.
En recorridos por la Capital, la actividad en las calles se ha visto disminuida ante la recomendación hecha por parte de las autoridades para que la ciudadanía permanezca en casa y reduzca el riesgo de contagio del Covid-19, lo que representa un golpe a los ingresos de comerciantes y artesanos.
Sin embargo, hay otras formas en que el aislamiento afecta a parte de los trabajadores en la economía informal: por ejemplo, para los trabajadores voluntarios del servicio público de limpieza y las trabajadoras domésticas, que están en contacto con posibles focos de contagio.



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