Peligro nuclear y cambio climático por las armas

El tema de las armas es una vertiente, Una guerra nuclear mundial podría estar fuera de la realidad, “no podríamos ni contarla”; pero un peligro más palpable es el uso de armas nucleares a menor escala.
Por ejemplo, un conflicto pequeño entre India y Paquistán, en donde se utilizara menos del uno por ciento de las armas nucleares que existen, cambiaría de tal manera el clima, que impactaría en las cosechas y producción de alimentos.
Entonces, según proyecciones, en la década subsecuente habría cerca de dos mil millones de muertos por el hambre.
En los años 70, Carl Sagan y otros científicos, “algunos trabajan con nosotros en la International Physicians for the Prevention of Nuclear War, crearon el concepto ‘invierno nuclear’, que indica que en una guerra nuclear de gran alcance el mundo se cubriría de hollín, lo que disminuiría la entrada de la radiación solar, alteraría los ecosistemas y cambiaría los ciclos de las cosechas; pero en la actualidad ese panorama podría ocurrir al usar algo muy pequeño”, insistió.
No obstante, aseguró, quienes usan esas armas también sufrirían las consecuencias, pues todos estamos interconectados.
Punto de inflexión El panorama es poco alentador, pero es posible frenar los problemas antes de llegar al punto de inflexión; se debe seguir una serie de lineamientos, y para ello la sociedad civil es muy importante, resaltó Jans Fromow.
Uno de los riesgos más significativos, según el comité de los premios Nobel que asesora al “reloj del fin del mundo”, tiene que ver con los ciberataques, pues en la ciberguerra se manipula a los medios de comunicación y, en consecuencia, las democracias viven épocas de riesgo e inestabilidad.
“La sociedad civil debe participar para lograr cambios, hacer demandas democráticas; estamos trabajando en ello, no en los tomadores de decisiones. La idea es que a través de la sociedad quienes dirijan los países tengan como prioridad transitar hacia el desarme nuclear y la protección del medio ambiente.
“La poca participación de la sociedad civil es frustrante, pero nos debe alentar el éxito que ha tenido cuando está organizada. Es un camino largo, pero 35 países ya han ratificado el tratado internacional de prohibición de armas nucleares, y faltan 15 para que se convierta en ley internacional”.
A este objetivo la UNAM contribuye desde diversas áreas, como la búsqueda de energías limpias y alternativas, y es líder en muchas de ellas. Lo importante es seguir siendo críticos ante cualquier acción que vaya contra la defensa del medio ambiente y el desarme, concluyó Fromow Guerra, quien desde hace 26 años forma parte de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, de la que llegó a ser vicepresidente para Latinoamérica y actualmente es consejero Internacional.

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