Te endeudé otro aeropuerto para beneficiar a mis amigos…

En el próximo 2020, te exprimiré cada peso que ganes para comprar votos y aun así me sigas defendiendo como mi fiel mascota.
En respuesta a todo este rosario de incredulidades, un cibernauta remata: “Todo caerá por su propio peso…”
El presidente López desestimó el debido proceso que lo condujo a la Silla Imperial del ahora llamado Cartel de Palacio Nacional, desoyendo lo lamentos y llantos de que el pueblo de México tiene hambre.
Ha hecho trizas, transgredido y desviado el legado juarista: “¡A mis amigos: justicia y gracia; a mis amigos: justicia a secas!”
López a quien en su juventud lo apodaban “El Americano”, ha aplicado -como en las películas de Hollywood-, una nueva modalidad legaloide que es la defensa en manos del justiciero, hecho un Súper Humano. Ha azuzado al pueblo para romper todo esquema legal ante su incapacidad de suministrarle mayor confianza, sino por el contrario, López Obrador llegó para destrozar a toda la República.
Contrario a lo que podría configurarse en una “calumnia”, esos criminales con poderes tienen a su disposición a todo un pueblo como su rehén, estableciendo un régimen de terror porque a todas horas se registran robos y asesinatos a plena luz del día.
El presidente López, lastimosamente, se ha encargado de que esos súper criminales sigan caminando por nuestras calles y avenidas luciendo su paraguas de impunidad.
Toda la estructura del endeble sistema de legalidad mexicano está en permanente riesgo, y para poder salvar a la Patria, es urgente y necesario que en las elecciones intermedias del 2021, el pueblo le dé un giro de 180 grados a sus preferencias electorales para reencauzar y doblegar al indio macuspano que se ha enriquecido multimillonariamente, él y sus hijos, gracias a la ignorancia de sus gobernados.
Aquí sí aplica el término OCLOCRACIA, cuando la decisión no la toma el pueblo, sino la muchedumbre, lo dijo el filósofo Polibio. Cuando el pueblo es manipulado y decide sin información, es el peor de los sistemas políticos, el último estado de la degradación del poder, o sea, degeneración de la democracia. La OCLOCRACIA se nutre del rencor y la ignorancia.
En medio de esta tendencia, al Peje ya lo consume el miedo, porque observa que, día a día, se aproxima la extinción de su mandato sexenal, y hasta ahora no ha hecho más que el ridículo como presunto “estadista”, el vivo ejemplo de la arrogante ignorancia premiada en la Presidencia de la República.
El mayor peligro que se vislumbra es que un sicópata irritante raye más en su locura, tratar de lanzar su cadena de “esperanzas” inútiles para engatusar filosóficamente a ese pueblo que se ríe de él y al cual llama “pueblo sabio”.
El presidente López ha hecho llorar sangre entre hermanos mexicanos. Su empatía comenzó a disminuirse dramáticamente pese a que soborna a encuestadoras para que “hablen bien de él”. De que es un corruptor, es un súper corrupto, acusan los entendidos.
Es un extraordinario y malvado chayotero cuyas acciones las asimiló a la perfección en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyo instituto pese a sus cuadros y principios ideológicos, muchos políticos con sus actitudes han desvirtuaron esa escuela política. Por eso la gente ya no cree en ningún partido político porque todos están cortados por el filo de la misma tijera.
La ridícula injusticia y la mente criminal del Peje-Presidente, ronda en un mundo odioso, en una apropiada crueldad. Sin lástima alguna, es vengativo en contra de quienes no comulgan con él, eso ha quedado demostrado en todos los lares del país, tan solo en su “natal” Tabasco, fue deshonrado: “Bájate, no seas cobarde. Bájate, te faltan huevos”, reclamaba la voz chillona de una mujer.
Proclive a la mentira convincente, el presidente López busca reivindicarse con ese pueblo “noble y sabio” que ya traicionó a través de arrogancias infundadas, con una depresión catatónica, imbécil y arrogante.
Muchos años más tarde a las observaciones de Bleuler, en 1952, la primera clasificación del DSM reconoció la catatonia como una "reacción esquizofrénica, tipo catatónica". En los años 1968 y 1980, las ediciones del ICD y DSM respectivamente, reconocieron la catatonia finalmente como un tipo de esquizofrenia.
La catatonia es un síndrome neuropsiquiátrico caracterizado por anormalidades motoras, que se presentan en asociación con alteraciones en la consciencia, el afecto y el pensamiento.
Si bien al presidente López se le ve intransigente frente al periodismo, iracundo contra sus detractores u opositores, en su diagnóstico bipolar, remolca una enfermedad síquicamente irreversible que lo hace oscurantista fuera de su jurisdicción, con una soberbia lista de fracasos caucásicos engendrados en la brutalidad que NO lo convierte en mejor persona, sino que tienen determinados rasgos físicos, entre los que destaca el color pálido de su piel y la del führer Adolf Hitler.

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