Lobo Negro

El sábado 12 de octubre el diputado Eleazar Rubio Aldarán mostró su habilidad para las relaciones públicas y cómo captar los reflectores que en el momento del lucimiento se le apagaron.
Logró el respaldo político del presidente del Tribunal Superior de Justicia, Rafael Guerra Álvarez, la asistencia de 12 diputados del Congreso de la Ciudad de México, del Alcalde de Gustavo A. Madero, Francisco Chigüil Figueroa, del director general de RTP, su mentor, Ramón Jiménez López y de dos ex diputados locales quienes lo cuerpean con gran habilidad política, Ana Juana Ángeles Valencia y Paulo César Martínez López.
Los apetitos por distinguirse entre los integrantes del grupo político de Ramón Jiménez López, al que pertenece, Rubio Aldarán cometió tropiezos y gazapos; le ganó la soberbia que se tradujo en resbalones públicos, en gracejadas que divirtieron al respetable, pero que le restaron cacumen y todo el esfuerzo de su equipo de trabajo se desmoronó.
Es de reconocerse la gran habilidad que tiene Rubio Aldarán para las relaciones públicas y que en el momento de la verdad, los acuerdos de gran relevancia se convierten en agua.
El yoyismo que le persigue le hizo perder espacios importantes dentro de la estructura del Congreso de la Ciudad de México, es el único diputado que no es presidente de Comisión.
Junto con el diputado Efraín Morales Sánchez, Alfredo Pérez, de morena y Evelín Parra del PRD, cuentan con nula presencia dentro de la estructura administrativa del Congreso capitalino.
A Rubio Aldarán lo chamaquearon, le hicieron creer que por el apoyo de su mentor político podría acceder a posiciones estratégicas, pero prefirió apoyar a sus familiares políticos en la Alcaldía de GAM y a cambio el alcalde conserva las posiciones de siempre en el área de personal de Gante 15.
En el mismo Salón de Fiestas y Eventos del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, en Ticomán, donde Francisco Chigüil festejó su triunfo ante más de 2 mil 500 morenos, Rubio Aldarán alcanzó una cifra superior en la presentación de su 1er informe.
El evento, pese a la proeza de alto nivel de convocatoria política y músculo moreno del ñoño Eleazar Rubio, careció de total logística y organización, del punto fino que no le da ni para una reelección, si fuera el caso.
Se notó el protagonismo y una discriminación política, tanto quiso agradecer al profe Ramón que sólo lo avergonzó con porras exageradas, lo mismo que a sus amigos Rafael Guerra y vecinos de la infancia de Cuautepec.
Las porras hacia Ramón Jiménez se manifestaron de tal manera que se demostró de quien son las canicas en GAM; el segundo lugar en las porras fueron Rafael Guerra y vecinos conocidos de Cuautepec, y de ahí, sólo aplausos de compromiso.
¿Se le olvidó a Rubio Aldrán la presencia de la presidenta de la mesa directiva, de sus coordinadores parlamentarios? Oh envío el mensaje de que para él no hay más jefe político que Ramón Jiménez.
¿De verdad él y sus colaboradores desconocen los protocolos políticos de un evento de ese calibre o lo hicieron con toda la intensión de mostrar músculo días antes del proceso de selección de consejeros de morena en todo el país? ¿Sería entonces una descortesía que se pagará con el paso del tiempo?
De acuerdo a las reglas no escritas, la presentación del presídium va en orden jerárquico y conforme van llegando los impuntuales, en alguna pausa se les presenta y no se les avergüenza por su retraso a medio discurso.
Rubio Aldarán sufrió las consecuencias de su desorganización o de la mala organización de Juan Antonio Espinosa Valencia, coordinador del módulo de atención en Cuautepec.
Antes de que concluyera con el discurso de 1er informe de labores con cornetas y tambores le impidieron rematar su mensaje lleno de jiribilla. Los organizadores, quizá con reloj en mano y a tiempo en su guion, intentaron dar paso a entonar el Himno Nacional y poner fin al acto político.
Rubio Aldarán, con voz tímida expresó que “el evento aún no termina”…
Dejaron en vilo y de manera apretada, al grado de descortesía, los mensajes finales de apoyo a él mismo por parte del Alcalde Francisco Chigüil, de su coordinador parlamentario Ricardo Ruiz y de su jefe político, Ramón Jiménez.
El respetable, ante la confusión, decidió retirarse y dejar el salón a medio aforo, medio lleno, medio vacío.
Ni los propios invitados al presídium pusieron atención a las palabras finales, un evento lucidor y de gran nivel de convocatoria terminó como fiesta de 15 años donde nadie quiere escuchar más discursos…

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