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Delirios de grandeza

  • BLAS A. BUENDÍA
  • 24 sept 2019
  • 5 Min. de lectura

Andrés Manuel López Obrador tiene cinco problemas siquiátricos perfectamente diagnosticados que lo transforma en el paroxismo con “delirios de grandeza”, describe Juan Bosco Abascal Carranza, teólogo, filósofo, historiador y Doctor en Siquiatra.

Al presentar un balance referente al desorden mental del hombre que ocupa la Presidencia de México y que se exhibe en sus conferencias mañaneras en Palacio Nacional como un histrión, calificó como “delirante el desorden mental” del político tabasqueño a quien no reconoce como Jefe del Ejecutivo federal y mucho menos a las autoridades que lo rodean, porque a decir del termómetro de la sociedad, “es un sujeto de peligro”.

Al cabecita blanca de Palacio Nacional lo gobiernan crónicas enfermedades mentales como la oligofrenia, la esquizofrenia, la paranoia, la dislalia y la disartria.

Con base al Manual de Siquiatría Mundial DSM-IV (*) de la Asociación Mundial en la materia, se especifica cada uno de los eventos psiquiátricos del personaje que se ha empeñado en destruir la República mexicana, crispando y confrontando a la sociedad en su conjunto por “su manera de pensar”, o “no pensar igual que él”, a quienes martiriza con la satanización con el auxilio de su ejército de peje-zombis o chairos, identificados como seguidores ciegos para la dictadura real que tiene lugar en México.

Alerta que con ese serial de sufrimientos que cree el paciente que “es único en el planeta” o bien, el Mesías que lo “respalda” desde la “justicia divina”, lo envió a la tierra para “solucionar” los problemas que siempre han aquejado al país.

Solo se trata del Principio del Caos en México, dice el Doctor Juan Bosco Abascal Carranza, quien enumera cada uno de los padecimientos crónicos e irreversibles en una persona sexagenaria, que en lugar de ofrecer y garantizar iniciativas que convengan al desarrollo de la nación, finca cualidades inexactas que hacen alertar a la población de su mala administración que gobierna.

Se recomienda consultar el Manual de Siquiatría Mundial DSM-IV, que si bien se trata de un texto de 897 páginas (http://www.mdp.edu.ar/psicologia/psico/cendoc/archivos/Dsm-IV.Castellano.1995.pdf), es un componente literario obligado para estudiar puntualmente cada enfermedad mental de López Obrador, y cuya aportación fue construido por más de mil estudiosos y profesionales en materia siquiátrica.

El doctor Juan Bosco explica: OLIGOFRENIA, significa, Oligos, disminución, frenos, pensamiento, disminución del pensamiento.

En palabras coloquiales, sería un “débil mental”. Es el primer grave problema, no tiene facultades para abstraer la realidad y tener conclusiones válidas de orden universal.

Él juzga -como juzgan los “animalitos”- por el color, la forma, el movimiento, la circunstancia, el accidente, pero se le escapa por el Oligos frénico, por Oligofrénico (estólido, esquizofrénico, limitado, avispado, agudo, lince, avisado, listo); se le escapa hacer la abstracción sobre realidades universales. Carece de esa facultad, absolutamente, es su grave problema.

ESQUIZOFRENIA. Dentro de las esquizofrenias se da el tercero, que es la PARANOIA.

Esquizofrenia-paranoide es la segunda entidad, que es doble. ¿Qué quiere decir esquizofrenia? ESQUIZOS, separado; FRENOS, mente.

¿De qué está separada su mente?, obviamente de la realidad.

¿Para él qué es la realidad? Lo que él piensa, porque algo piensa. Como tiene un alma y es un ser humano, por lógica piensa.

¿Qué es lo que piensa dentro de la realidad? Lo contrario de lo que piensa un realista. Para el realista, la realidad es lo que es, no lo que él percibe. Por encima de nuestra percepción está la realidad objetiva. La realidad objetiva anterior a mí, es independiente de mí, y es superior a mí.

Es decir, es un Freud (Sigmund Freud, fue un médico neurólogo austriaco de origen judío, padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del Siglo XX), pero con OLIGOFRENIA, porque aquél (Freud), era genio, era extremadamente inteligente, astuto y cultísimo y muy erudito. Y aquél (López Obrador), “no rebuzna porque no se sabe la tonada”.

Entonces, López Obrador tiene el problema de la ESQUIZOFRENIA mediante la cual percibe la realidad como él se la imagina. Él tiene tres grandes proyectos imaginarios, que no obedecen al mundo real.

Para el Doctor Juan Bosco Abascal Carranza, “nunca se van a poder hacer. Nunca habrá aeropuerto en Santa Lucía, aún con o sin decreto. Un presidente no puede decretar nada contra las leyes de la naturaleza, y él, por decreto, no podrá hacer un aeropuerto de Santa Lucía.

No podrá –añade- hacer una refinería en Dos Bocas. Es absolutamente inviable, y mucho menos con ocho mil millones de dólares y en tres años. Las grandes constructoras del planeta ya le dijeron que eso es IMPOSIBLE. Que se requieren ocho años y el doble de dólares. Y tampoco podrá hacer el Tren Maya a menos que lo haga China, Rusia o Singapur; pero él no.

Los tiene de “buena fe” probablemente. Pero solo un esquizo-paranoia lo puede dar por “real” y por “factible”, lo que le permite “contagiar a otros”. U otros muy listos que son trepadores profesionales, saben que es inviable pero mientras haya dinero a montones, solo esperan recibir la bendición del gran Tlatoani.

López Obrador –acusa el médico psiquiatra- se encarama con gente trepadora, de vivales, de PRIdanousarios, de PANnosaurios, de PRDdilactirus depredatorios y de enanodotes molestos.

DISLALIA. No hila una palabra con otra, o sea, no tiene fluidez verbal. Es impresionante la cantidad de intervalos entre una palabra y un enunciado y otro. Si Televisa se pusiera listo podría meter un comercial de diez segundos, a cada rato, y se haría mega-millonario, resolviendo su crisis de dólares.

Luego tiene un quinto problema, aparte de dislálico, es DISÁRTRICO, no sabe conjugar gramaticalmente el verbo, sujeto y complemento. Pronuncia un enunciado y lo interrumpe cortando la idea, comienza con otra cosa, no tiene nada que ver con lo que estaba diciendo. Esos son sus cinco problemas de orden mental.

¿Qué merece?, dice el doctor Bosco Abascal, “nuestras oraciones. Rogar por quienes nos persiguen… nada más, es lo único que hago por él, porque no puedo hacer otra cosa. No es mi presidente, no le reconozco ninguna autoridad, no la tiene desde ningún punto de vista”.

Porque además la democracia de Sufragio Universal fue diseñada por nuestros adversarios sionistas para garantizar el triunfo de la OCLOCRACIA. Solo con el Voto del Sufragio Universal se puede poner en el gobierno a los peores. Solo así puede estar un Emmanuel Macron (Francia), Mauricio Macri (Argentina) o un Justin Trudeau (Canadá), entre muchos otros que son presidentes con tendencias radicales sin ver por el bien común.

Alerta: “El voto universal es una de las cosas más que deberíamos de combatir los sinarquistas. ¿Cómo hacían los griegos con los votos?, los pesaban. El voto pesado a favor de quien tenía que tener cierto grado de escolaridad, tenía que tener un estatus de libertad para distinguirse entre los mejores Estadistas del mundo.

En síntesis, gobiernan al cabecita blanca de Palacio Nacional la oligofrenia, la esquizofrenia, la paranoia, la dislalia y la disartria, que se traduce en el Principio del Caos en México, porque López Obrador “no rebuzna porque no se sabe la tonada”, puntualiza el siquiatra Juan Bosco Abascal Carranza

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