Carta Magna Sufragio efectivo no reelección en México
Ese tipo de acciones, la Carta Magna

un extraordinario candado ante la asechanza de los enemigos internos y externos que siempre han intentado violentar la independencia y autonomía de México.
“¡Sufragio efectivo, no reelección!”, conceptualización constitucional instaurada por el presidente Francisco I. Madero, debe ser irrestrictamente respetado por todos los agentes con poder político en México -de cualquier ideología que sea-, basado especial y particularmente en el espíritu-pilar del artículo 136 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano, que a la letra advierte:
Título Noveno De la Inviolabilidad de la Constitución- “Artículo 136. Esta Constitución no perderá su fuerza y vigor, aun cuando por alguna rebelión se interrumpa su observancia. En caso de que por cualquier trastorno público, se establezca un gobierno contrario a los principios que ella sanciona, tan luego como el pueblo recobre su libertad, se restablecerá su observancia, y con arreglo a ella y a las leyes que en su virtud se hubieren expedido, serán juzgados, así los que hubieren figurado en el gobierno emanado de la rebelión, como los que hubieren cooperado a ésta”.
De no respetarse esa doctrina constitucional, esa filosofía política piramidal con un gran principio de “juridicidad”, podría orillar a México al imperio de una dictadura diametral con el uso intimidatorio y antipatriótico de las fuerzas públicas y armadas que hoy conformadas la “Guardia Nacional”.
Como lo detalla un filósofo en letras: “López Obrador es un verdadero ‘encantador de serpientes’, un aprendiz de populista y un dictador en gestación. Y es aprendiz porque nunca había tenido todo el poder y todo un país a sus pies y, por tanto, prepara y se prepara para una dictadura personalísima; bananera pero eficaz”.
Reforzando la tesis: “¡Cuidado, López Obrador sí es un peligro para México!”, ha polarizado los procesos democráticos de la Nación, independientemente de anunciar en su mañanera del viernes 15 de marzo –con un dosificado exceso de saña y maña-, que firmaría un “Acuerdo de NO REELECCIÓN”, el martes 19 de marzo/2019, porque presumió autonombrarse: “Soy maderista y partidario de los principios de Sufragio Efectivo y NO reelección”.
En su retrograda numérica jocosamente también malicia: “Me inspira los ideales y las convicciones, NO la ambición al poder”.
“Creo que el poder solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás”.
“Considero que basta con seis años para desterrar la corrupción y la impunidad y convertir a México en una república próspera, democrática, justa y fraterna. No tengo duda que nos alcanzará el tiempo para consumar, entre todos y de manera pacífica, la Cuarta Transformación de la vida pública del país”.
“En consecuencia, reafirmo que no estoy de acuerdo con la reelección y que nunca, sin ninguna circunstancia, intentaría perpetuarme en el cargo que actualmente ostento porque ello no solo significaría ir en contra de la Constitución sino también traicionar mis principios y renegar de mi honestidad, que es lo más valioso que tengo en la vida”.
“Sepan pues, señores conservadores, que abandonaré la Presidencia en el día preciso que marca la máxima ley y que en 2024 me iré allá por Palenque. Pero también les digo con sinceridad y en buena lid, que deseo de todo corazón y con toda mi alma que lo logrado para entonces sea muy difícil de revertir y que el país no retroceda a la inmundos y tristes tiempos en que dominaba la mafia del poder”, concluye la numeralia lopista sellada con su rúbrica encima de su nombre Andrés Manuel López Obrador, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Para el politólogo y candidato panista a la Presidencia de la República, Diego Fernández de Cevallos, el famoso “Jefe Diego”, en la víspera sentenció: “Indigna que México no solo tenga a un presidente provocador, sino a un rufián en el poder”.
Entre la vox populi sigue la alerta: “¡Cuidado, López Obrador sí es un peligro para México!, ha polarizado los procesos democráticos de la Nación”, pese a que en su asunción al poder, entre muchas otros enunciados, puntualizaría: “Esta nueva etapa la vamos a iniciar sin perseguir a nadie, porque no apostamos al circo ni a la simulación”.
Lo cierto es que el presidente López, con su beligerancia cotidiana y desde muy temprano, “ha metido al país en una dinámica de fractura, conflicto y confrontación”, a pesar de sus facticos enunciados del primero de diciembre de 2018

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