Sobreexplotación de mantos acuíferos deja vulnerable a la Ciudad de México ante sismo

En la Ciudad de México, se han consentido la privatización del agua que es un derecho humano por lo que no debemos permitir ni su sobre-explotación, ni mucho menos que algunas personas la utilicen solo para su beneficio.
La presidenta de la Comisión de Gestión Integral del Agua en el Congreso de la Ciudad de México (CCDMX), diputada Guadalupe Aguilar Solache, dijo que entre las medidas para corregir la sobreexplotación, debe actuarse cuanto antes para recuperar los niveles freáticos.
Se debe, dijo prohibir la construcción de nuevos pozos; detener sobrebombeos parando cualquier extracción de aguas, y recargar artificialmente los acuíferos por zonas, principalmente en estas temporadas de torrenciales aguaceros.
La explotación de aguas subterráneas puede conllevar problemas de sobreexplotación de un recurso tan preciado como es el agua, máxime en momentos de sequía pertinaz.
La diputada Guadalupe Aguilar Solache, dijo que otro de los problemas, es que por su ubicación geográfica, la Ciudad de México, es por sí misma, propensa a sismos.
Está asentada sobre suelo blando, tiene características geográficas y topográficas que amplifican las ondas sísmicas, lo que provoca sismos más intensos y los vuelve más peligrosos.
La ciudad crece descontroladamente y, a su vez, se extrae más agua de la que puede infiltrarse, lo que origina hundimientos, daña edificaciones, compromete la infraestructura hidráulica y deja a la ciudad desprotegida ante sismos.
Así mismo la legisladora indicó que, como presidenta de la Comisión Integral del Agua, invertirá en estudios que nos permitan conocer profundamente los riesgos que provoca la explotación de los mantos acuíferos.
“Queremos trabajar, seguir investigando y prevenirnos para que la sobreexplotación no sea un elemento que nos deje vulnerables ante estos fenómenos naturales”, comentó.
La sobreexplotación de un acuífero se puede definir como la extracción del agua del mismo en una cantidad superior a la correspondiente a su alimentación, todo ello referido a un período de tiempo suficientemente largo como para diferenciar las consecuencias similares que tendrían períodos anómalamente secos.
En consecuencia, el efecto más inmediato de la sobreexplotación sería el descenso continuado de los niveles piezométrica, que se acompaña normalmente del agotamiento de las surgencias.
Los pozos se pueden secar si el nivel freático cae por debajo de su profundidad inicial, lo que ocurre ocasionalmente en años de sequía, y por las mismas razones pueden secar los manantiales.
Aguilar Solache, añadió que el régimen de recarga puede alterarse por otras causas, como la reforestación, que favorece la infiltración frente a la escorrentía, pero aún más favorece la evaporación, o por la extensión de pavimentos impermeables, como ocurre en zonas urbanas e industriales.
El descenso del nivel freático medio se produce siempre que hay una extracción continuada de agua en el acuífero.
Normalmente lo que sucede es que el nivel freático busca una nueva cota de equilibrio en que se estabiliza. La sobreexplotación se produce cuando las extracciones totales de agua superan a la recarga.

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