Violencia al servicio de salud en México

La reciente renuncia de Germán Martínez, al frente del Instituto Mexicano del Seguro Social, hace evidente lo deficiente que muchos de los servicios de salud, en los tres niveles de atención, que los pacientes sufren en los espacios clínicos y hospitalarios, esto no solo tiene su origen en una administración hacendaria deficiente, sino en una perspectiva negligente y arcaica de las políticas públicas en materia de salud.
Cuyas consecuencias, la forma de operar de las unidades hospitalarias, de un número elevado de pacientes con constante incremento; los cuales, en un claro caso de violencia institucional, que no contempla las transformaciones en cuerpo de las mujeres.
Un caso emblemático es como se conduce el ISSSTE, en su Hospital General, José María Morelos y Pavón, en el que, si una mujer llega sangrando por miomas, la única posibilidad, lo denominan una práctica estándar de atención, es el retirarle el útero, comenta el personal de esa unidad que en algunas ocasiones han tenido en algunos fines de semana hasta 40 mujeres que han sido intervenidas, esto es grave, porque según algunos datos en Europa y E. U. la histerectomía es el último tratamiento para la mujer que tiene miomas.
La histerectomía es una práctica muy violenta, porque transforma por completo, no solo el cuerpo y fisiología de la mujer sino severas implicaciones psicológicas y afectivas de las mujeres que ven a su cuerpo de forma holística, la extracción del útero, para una gran mayoría es muy doloroso, y dentro de las implicaciones, es perder parte del ser mujer, algunas incluso experimentan a un estado de luto, cuya manifestación en depresión, el sistema de salud no cuenta con los protocolos de atención y para superar, la paciente tiene que buscar sus propios medios para salir delante de esta experiencia.
La elección con el personal médico no es opción en el hospital Morelos, no puedes negociar la solo la extracción de miomas, solo de útero, no te queda más que revisar tus ahorros o pedir prestado para ser atendida por vía privada, particular; incluso las mujeres maduras que por cuestiones de desarrollo académico, económico o laboral, que han retardado la experiencia de la maternidad, no cuentan con opción para la atención, en una clara violación institucional de tus derechos reproductivos y sexuales, obligada una vez más asistir a un especialista, ginecólogo y/o en fertilidad, todo como una carga financiera adicional
Esto va acompañado porque los médicos se la pasan “regañando” a las pacientes, como componente de violencia psicológica, primero si llegas sangrando te “regañan” porque no te acercaste antes; los estudios te los mandan hacer en sus laboratorios y tardan de tres meses o más para hacerlos y peor la espera de resultados, no es imaginable cuando te sientes mal y tienes cáncer, y tres meses después, te dan el tratamiento o apenas te está enviando al hospital de especialidades, así los derechohabientes, resinándose a que son de balde sus aportaciones, se tienen que resignadamente hacer uso de servicios particulares, no queda de otra.
Agravado lo anterior, con personal enfermero, que, en una mala práctica, descarga sus broncas psicológicas, como es el caso de Ana Alicia Villalobos que en el Hospital General José María Morelos y Pavón ISSSTE, da un servicio pésimo en el servicio nocturno, no sabe canalizar, es grosera, prepotente y al parecer permanece ahí por ser familiar de un funcionario de alto nivel del Hospital.

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