top of page

CHISPAS…

  • 28 ene 2019
  • 4 min de lectura

¿CÓMO NOS TRATÓ LA ROSCA DE REYES?


No cabe duda, para algunos la tradicional Rosca de Reyes fue de inusitada alegría, pero para aquellos que obtuvieron sorpresivamente el nada codiciado “muñequito”, como estímulo o expiación se les recompensó con la obligación de donar un mínimo de 50 tamales y cinco litros de espumoso chocolate, entregados a los felices organizadores de “la partida de rosca”. Confieso que fui agraciado con uno de ellos, situación festejada por hijas y prioritariamente las nietas; subrayando la citada figura la obtuve en la calidez hogareña. ¡Pero eso sí! Degusté harina convertida en pan de rosca y chocolate hasta que la garganta emitió el clásico “glú-glú”, de tanque lleno.

Según datos obtenidos en el mundo indígena, el ciclo de la purificación y penitencia inicia con la fiesta de la Candelaria, continuando con el carnaval, la cuaresma y la Semana Santa; es decir en sentido diferente al calendario católico tradicional, que marca el inicio de dicho ciclo con el segundo, por cierto, se sabe que la siembra y las estaciones del año marcan la vida religiosa, social, comercial y cultural de los pueblos; festividad demostrada con las festividades del Día de la Candelaria, que en nuestro país se conmemora desde la época colonial.

Conforme a la región y el grupo étnico, la celebración tiene determinadas tipologías, así hay quienes lo crean con bailes populares, fuegos pirotécnicos, procesiones, ferias, música de banda, representaciones teatrales, intercambio de flores, danzas tradicionales y, por supuesto, la bendición al Niño Dios.

Como estamos enterados, en la Ciudad de México, se ha hecho tradición que las personas que fueron agraciadas con el muñeco, como el que esto escribe, durante la partida de rosca del Día de Reyes, son predestinadas como padrinos del Niño Dios para cumplir con el Día de la Candelaria, según evidencia revelada por Alma Solís del Manzano, estudiosa de esta tradición popular. Para cumplir con su tarea, el padrino o madrina debe levantar al Niño del pesebre del nacimiento, donde se colocó el 24 de diciembre, luego de arrullarlo, en la casa que ofreció la merienda del día seis de enero, ya levantado tiene que vestir al Niño Dios.

El ritual del Día de la Candelilla consiste en ofrecer chocolate espumoso u atole de diversos sabores; todo ese ritual significa la celebración del Día de la Candelaria, consistiendo en el resultado del sincretismo de dos culturas y religiones: la católica, que nos remite cuando la Virgen María llevó al niño Jesús al templo, y la prehispánica, en la que se llevaban tamales al rendir culto a los dioses.

No excluyamos que la tradición prehispánica establecía que se incumbía llevar tamales cuando se rendía culto a Tláloc, a Chalchiuhtlicue (dioses del agua) y a los tlaloques (ayudantes del primero), quienes derramaban su lluvia sobre la tierra asegurando así buenas cosechas; tal festividad se asocia e integra a la celebración católica que también coincide con la fertilidad de la tierra y los beneficios del agua.

El antecedente remoto de vestir al niño Dios data del siglo VI, cuando se comenzó a celebrar la Fiesta de la Purificación de la Virgen María, y se presentaba al Niño Jesús en el templo de Jerusalén, misma que se extendió luego a los países del Medio Oriente. Años después, está celebración llegó a Roma, donde pasó a formar parte de la letanía. Más adelante, en el siglo IX, se le agregó la ceremonia de bendición de las candelas; palabra de donde se deriva la fiesta de la Fiesta de la Candelaria.

¿Y quién no ha atestiguado que en algunas esquinas o entre las calles, principalmente de los barrios populares o clase media de la capital mexicana, e incluso en distintas ciudades del interior del país, se instala uno o varios personajes con su tradicional bote tamalero alimentado por el ancestral anafre, dedicado a la venta de tamales. La mayoría de los mexicanos consumimos tamales durante el transcurso del año; pero el Día de la Candelaria representa una fecha especial para nuestra población, y probablemente lo observemos con algunos familiares o vecinos, el caso es que, después de la misa, bendiciendo al Niño Dios, se retorna a casa para celebrar el acontecimiento con tamales y atole.

Según datos asentados, el fraile español Bernardino de Sahagún, en sus escritos, se refiere a la gran variedad de tamales que se podían encontrar en los mercados de aquel entonces y que, incluso, estaban presentes en los banquetes del emperador Moctezuma. Esta comida tiene mucha influencia azteca, en aquel entonces los tamales los rellenaban con chile dulce, tomate y semillas de zapallo molidas, mezcladas con frescas carnes de faisanes, codornices y pavos; los preparaban con semillas de ayote o zapallo molidas, tomate, miel de abejas y caracoles. Para esto utilizaban carnes de xulo o perro mudo, tepescuincle, chumpipe y venado envueltos en hojas de maíz.

Con la llegada de los españoles, se agregaron ingredientes traídos de Europa, tales como garbanzos, arroz, aceitunas, alcaparras, pasas y ciruelas; por lo tanto, el tamal, preparado en familia, es una mezcla entre lo prehispánico y lo español; sin embargo, actualmmente se degustan regularmente, ya sean solos o en torta (se utiliza el bolillo o el virote).

“Tamales de dulce, verdes y mole, o tamales oaxaqueños...de cuál gusta, pásele joven, güerita, señor, de cuál le damos, pásele...”, son algunas de las frases con las que vendedores ofrecen su manjar en esta gran CDMX. Los tamales son antojo de niños, jóvenes y adultos y en cada región del país se elaboran de acuerdo a sus costumbres o preferencias. Precisamente muy cerca de casa se festeja anualmente en la iglesia La Candelaria, ubicada sobre Av. Revolución, Col. San José Insurgentes, una gran ceremonia con vigencia de cinco días; siendo la usanza que el sacerdote de la citada congregación religiosa, distribuya gratuitamente “la tamaliza” entre los creyentes católicos. Por ahí saludaremos al párroco con objeto que, además de bendecirnos, nos recompense con varios merecidos tamales por nuestra buena conducta. Fuente: De Wikipedia, la enciclopedia libre

Comentarios


DIRECTORIO

Lic. Fernando González Parra

Director General

Mtra. Graciela Ornelas Prado

Directora

Edmundo Olivares Alcalá

Subdirector

Karen García Hernández

Jefa de Redacción

Manuel Serna Ornelas
Jurídico

Abraham Mohamed Zamilpa

Lic. Ricardo Monreal Ávila

Articulista 

Ernesto Olmos Avalos.

Alitzel Herrada Herrera.

Garnica Muñoz José Antonio.

Reporteros

Adonay Somoza H.
Lic. Andrés Aguilera.
Roberto Chávez
Renato Corona Chávez
Javier Méndez Camacho
Gustavo Santos Zúñiga
Blas. A Buendía †
​Lic. Alicia Barrera Martínez
Marcos A. Hernández Olivares
Amaury A. Hernández Olivares
Elizabeth Tapia Silva
Ángel Bocanegra
Fernando R. De Aguilar



Columnistas

  • Icono social Twitter
  • Wix Facebook page

Cuestión y Chronos nacieron con la idea de ser una voz crítica, no como una acción de desprestigio visceral y vacío; nuestra crítica irá con propuestas que permitan a  los políticos reflexionar sobre las decisiones que toman.

Este es un medio de información que servirá de contacto y difusión para que la ciudadanía  se haga oír dentro y fuera de su entorno. Un vínculo entre quienes trabajamos día a día por un mejor país y aquellos que buscan la manera de lograrlo pero que no saben cómo.

Queremos invitar a todo aquel que tenga algo qué decir de la administración pública a que se unan y aporten sus ideas, inquietudes, necesidades, críticas así como proyectos que merezcan ser difundidos.

De esta manera, estimados lectores, inauguramos una nueva era de comunicación y de enlace entre nuestros compañeros y  futuros colaboradores.

 

cuestiondechronosx1000.png
bottom of page