Sus muerte serán vengadas Movimiento estudiantil 1968

Porque el color de la sangre jamás se olvida, los masacrados serán vengados... no han muerto, tu desaparición será vengada por el pueblo organizado que cada día busca justicia y acabar con los regímenes autoritarios.
Con la representación del Presidente Enrique Peña Nieto, el Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, encabezó hoy el izamiento a media asta de la Bandera Nacional, para conmemorar los 50 años del Movimiento Estudiantil del 2 octubre de 1968.
En el acto, que se llevó a cabo en la Plaza de la Constitución, estuvieron presentes los presidentes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Luis María Aguilar Morales, y del Senado de la República, Martí Batres Guadarrama, así como la vicepresidenta de la Cámara de Diputados, Dolores Padierna Luna.
En la ceremonia, en la que también se realizó Toque de Silencio y se entonó el Himno Nacional, asistieron coordinadores parlamentarios, legisladoras y legisladores de ambas cámaras, así como autoridades del Gobierno de la Ciudad de México.
Por parte de esta Secretaría, estuvieron los subsecretarios de Gobierno, Manuel Cadena Morales; de Enlace Legislativo y Acuerdos Políticos, Felipe Solís Acero; de Derechos Humanos, Rafael Avante Juárez; de Población, Migración y Asuntos Religiosos, Patricia Martínez Cranss; de Prevención y Participación Ciudadana, José Luis Stein Velasco; de Normatividad de Medios, Andrés Chao Ebergenyi, y el Oficial Mayor, Arturo Rivera Magaña.
Por su parte la UNAM dio una señal de luto y con la frase “Nunca más”, montada sobre la fachada principal de la Torre de Rectoría, recordó el 50 aniversario de la represión contra el movimiento estudiantil de 1968.
La UNAM apagó esta noche las luces del edificio de Rectoría en la Ciudad Universitaria y proyectó sobre su fachada poniente una instalación lumínica.
“Nunca más “, dice el mensaje de la UNAM en la pared de la Rectoría, justo debajo de la icónica imagen del 68, y de la paloma de la Paz atravesada por la punta de una bayoneta.
Son un llamado permanente a la conciencia, a que no obnubile a la memoria colectiva la frivolidad, la desatención, la fácil porosidad del olvido.
La remembranza tiene muchos propósitos, honrar a los caídos, valorar a quienes en ese momento histórico asumieron la posición correcta, conclusión a la que llegas después del análisis sereno que se realiza en el tiempo y a través del tiempo, condenar a quienes se equivocaron, a quienes el juicio de la historia coloca como erráticos.
Sobre todo, esta conmemoración exige que no se repita, que nunca se repitan respuestas represivas ante la movilización social; que la opción del Estado no sea el autoritarismo, que acredite el Estado mexicano que su pretensión de denominarse democrático, no es sólo porque se realizan elecciones con normalidad, sino porque la conducta de sus representantes es democrática, de apertura, de respeto a los derechos individuales y a las garantías sociales y de inclusión de lo diferente.

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