CRÓNICA POLÍTICA (Y no)

EL PLAN B
Pareciera que no es entendible el por qué Margarita Zavala fue la única independiente “ciudadana”, de los tres inscritos con más posibilidades de competir por la silla presidencial en este 2018, que el INE autorizó para que aparezca en la boleta electoral en la que habrá de depositarse el voto para elegir a nuestro próximo presidente de México.
Tiene mucho de significado porque a pesar de que hizo trampa, poquita, nadas más se le encontraron 425 firmas simuladas, la presidencia de la República, perdón, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral le dio el pase para que pueda competir por la presidencia de la República.
Y si, lo de presidente es a propósito porque la señora Zavala, que no se le conoce ningún mérito propio para que compita por el máximo cargo de esta nación, no tiene ninguna posibilidad de llegar siquiera a un tercer lugar en las preferencias del electorado.
Su papel no es ese, su función en este proceso es otro, es la de ser el Plan B del presidente Peña y del PRI, ya que su candidato José Antonio Meade, iniciará la campaña electoral con un tercer lugar en las preferencias ciudadanas que no les ayuda en nada.
A como están las mediciones, difícilmente Meade subirá más de 10 puntos, y es que de acuerdo a la última encuesta, 23 de marzo, de Consulta Mitofsky, que como otras tantas casas encuestadoras se juega su prestigio profesional en este proceso electoral, madre de todos las batallas, pone a Andrés
Manuel López Obrador con 29.5 puntos, a Ricardo Anaya con 21.2 y a José Antonio Meade con 16.4 para cerrar el periodo prelectoral.
Meade solo no va a llegar a ser competitivo y no va alcanzar al PRI la compra de más siete millones
de votos, Peña Nieto sacó 19 millones en 2012, para ganar la presidencia de la República, 3 millones más que López Obrador.
Por lo tanto, el Plan B recobra día con día más fuerza en el cuarto de guerra del priista, se habla de un posible acuerdo entre Peña Nieto y Felipe Calderón, panista que entregó la presidencia al primero, que consistiría, primero en colocar a Margarita en la boleta electoral, lo que ya se hizo, con
el propósito no de competir, si de dividir el voto del PAN y el siguiente paso será que, a unos días del primero de julio, día de la elección, la señora decline a favor de Meade, en un último intento de que Peña Nieto logre mantener la presidencia en poder del PRI.
Nada descabellado, pero tampoco la garantía para nadie porque, volviendo a los números, Mitofsky pone a Margarita en 4.8, que sumados a los 16.4 de Meade, apenas se llegaría a 21 puntos que no sirven para ganar, si para competir el segundo lugar con Anaya.
La misma encuestadora se cubre al poner una “Nota Importante” en su medición del 23 de marzo: Falta mucho para la elección. No caiga en la tentación de pensar que no habrá cambios”.
Claro que habrá cambios pero a cómo están las encuestas, incluyendo la de esta firma, se ve difícil, casi imposible, que en tres meses Meade pueda remontar 13 puntos que le servirían, apenas, para empatar a López Obrador, presidencia lo sabe, el PRI lo sabe, Meade lo sabe.
Margarita y Meade juntos, significaría unir fuerzas en un intento desesperado por frenar a López Obrador y evitar que llegue a la presidencia; unidos los números de una y otro tendrían le apostarían a acortar la distancia de AMLO a por lo menos a 4 puntos y para entonces hacer el intento de un fraude electoral

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