Mancera entre espada y pared

PESQUISA POLÍTICA
El jefe de gobierno de la Ciudad de México (GCDMX), Miguel Ángel Mancera se encuentra entre la espada y la pared, y ahora deberá de actuar conforme derecho contra los policías involucrados en el caso del estudiante desaparecido por cinco días.
Su credibilidad esta por los suelos, y si quiere que la gente le tenga la mínima confianza en él, deberá de castigar a los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública ( SSPCDMX), quienes detuvieron al menor.
Está por verse si el Doctor Mancera Espinoza ¿será capaz de garantizar la verdad y justicia para el caso de la desaparición de Marco Antonio Sánchez?, o le dará carpetazo al caso.
Una vez que el estudiante recobre la salud y pueda hablar, les confiará a sus padres la verdad de los hechos, la forma en que fue detenido, subido a la patrulla y que fue lo que sucedió después.
}Más temprano que tarde se sabrá porqué fue detenido, cuando el estudiante tranquilamente se dirigía a su domicilio. Hay muchos testigos de los hechos que no permitirán más mentiras
La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCDMX), y la nacional documentan detenciones arbitrarias y torturas en contra de personas, entre ellas menores de edad, perpetradas por personal de la SSP y de la Policía de Investigación de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México.
El año pasado Amnistía Internacional también documentó la manera en que las policías de todo el país, incluyendo las de la capital, detienen de manera ilegal y rutinaria a personas para extorsionarlas, muchas veces fabricando pruebas para incriminarlos en algún delito.
Esta es una prueba de fuego del jefe de GCDMX, Miguel Ángel Mancera, dirigirse a la ciudadanía con la verdad o seguir ocultando los abusos que cometen los cuerpos de seguridad de la CDMX.
La policía parece estar deteniendo a personas sin más motivo que fingir que está actuando para hacer frente a la delincuencia. En última instancia, con esto no se consigue nada, más que poner a todas las personas del país en peligro de sufrir violaciones de derechos humanos como tortura, desaparición forzada y ejecución extrajudicial.
La detención y desaparición de Marco Antonio Sánchez Flores se enmarca perfectamente en los patrones de abusos y brutalidad policiaca identificados por las organizaciones de la sociedad civil y defensores de derechos humanos, a pesar de que Miguel Ángel Mancera pretenda minimizar el caso adecuando la narración de los ya de por sí confusos acontecimientos a una suerte de fallas, malentendidos e incumplimiento de los protocolos.
Desde que los medios reprodujeron las primeras noticias existían elementos suficientes (la participación de policías y la negativa para dar información a la familia del detenido) para iniciar una investigación por el delito de desaparición forzada, sin embargo las autoridades capitalinas iniciaron la investigación por secuestro.
Hoy, según las últimas declaraciones del procurador Edmundo Garrido no existen elementos para indicar que la desaparición por cinco días haya sido un secuestro y de pasó también descartó que sus heridas sean graves, pues "tardarán menos de 60 días en sanar y no dejan cicatrices"
Lo peor de todo es que ahora la Procuraduría de la Procuraduría General de Justicia capitalina comprobaron que las video cámaras instaladas en la patrulla relacionada con los hechos, se encontraban averiadas desde el 8 de noviembre de 2017, debido a un corto circuito en el mecanismo del sistema eléctrico, tal como en su momento lo informó la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México.

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