Robo de combustible

En los informes a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y a la Securities Exchange Commission (SEC) del segundo trimestre de 2017, Pemex señala que “México ha experimentado un incremento en las actividades delictivas y estos hechos podrían afectar las operaciones de PEMEX” y añade que “El desarrollo del mercado ilícito de combustibles en México ha dado lugar al aumento en el robo y comercio ilícito de los combustibles que produce PEMEX”.
No hay cifras oficiales sobre el volumen y el valor de los robos y otras pérdidas de gasolinas. Una forma de aproximarse es a través de las estadísticas oficiales de Pemex comparando la disponibilidad de gasolinas (producción más importaciones) contra las ventas.
Entre 2013 y 2017, la diferencia entre la gasolina disponible y la que vendió Pemex, siempre ha sido positiva, lo que puede ser efecto de diversos factores como la acumulación de inventarios, pérdidas técnicas durante el transporte, almacenamiento y distribución y robo de combustibles.
Hay evidencias de que la acumulación de inventarios no es un factor que explique la diferencia ya que la capacidad de almacenamiento es muy limitada.
En cuanto a las pérdidas técnicas se puede asegurar que tampoco son significativas ya que principalmente se producen por evaporación o derrame del producto, lo que en teoría pude ser controlado por Pemex.
De ahí que los más probable es que la mayor parte de la diferencia se deba al robo. Si esto es cierto, el volumen máximo de pérdidas por esta actividad ilícita es precisamente la diferencia entre disponibilidad y ventas. Cabe mencionar que estas pérdidas son netas, es decir, el robo total menos las recuperaciones.
Entre 2013 y 2016, la diferencia fue menos del 2.0% de las ventas y en el periodo enero-noviembre (último dato disponible) se disparó al 3.20%, lo que coincide con el incremento registrado en las tomas clandestinas.
Una forma de estimar el valor de las pérdidas es aplicando al volumen el precio de venta de primera mano de Pemex.
De acuerdo con esta estimación, el valor de las pérdidas en 2017 se disparó de manera muy importante, alcanzado los 11,562 millones de pesos, casi 5 veces más que en 2016.
En mayo de 2017, el entonces Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, declaró a los medios que el erario mexicano pierde entre 15,000 y 20,000 millones de pesos anuales por el robo de gasolinas y diésel, más de lo que se estima a partir de las cifras oficiales de Pemex, aunque se debe aclarar que estas sólo incluyen a las gasolinas.
Cualquiera que sea la cifra, el robo de gasolinas es fenómeno creciente que resulta un negocio muy lucrativo para los delincuentes y afecta de manera importante, en primer lugar, a los consumidores legales ya que su costo se incluye en el precio de venta y en segundo lugar al gobierno federal al no recibir los ingresos que le corresponde por impuestos.
Es por ello que las autoridades correspondientes están obligadas a combatir con eficacia este delito y a proporcionar información veraz sobre su volumen y valor.

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