Sabueso Mexiquense

El proceso electoral en Estado de México aún no concluye, vienen semanas de una intensa lucha en los órganos jurisdiccionales donde debe cabe la prudencia de todos los actores involucrados, porque se trata precisamente del preludio de lo que serán los comicios del 2018, donde está mucho en juego. El país no necesita descalabros, teniendo ya de por si un complicado escenario. No necesita calles invadidas, marchas que paralicen la actividad, gente que aproveche el descontrol para generar caos. Eso si no. Lo que los mexiquenses queremos es transitar en paz hacia una nueva gestión gubernamental. Queremos partidos serios que tengan palabra y respeten la decisión de la ciudadanía.
Como se esperaba, el proceso electoral del Estado de México se judicializará. Con una diferencia de casi tres puntos porcentuales, Morena anunció que impugnará los comicios, donde el voto, de acuerdo a los cómputos distritales, no favoreció a su candidata Delfina Gómez, quien apenas llegó al millón 879 mil 426 sufragios,
Si bien la votación fue la más participativa de los últimos procesos electorales registrados en la entidad mexiquense, se vio más que fracturada con la participación de seis candidatos. Aun cuando el abanderado del PT, Óscar González Yáñez, declinó casi al final de las campañas electorales, para sumarse al proyecto de Morena, su imagen apareció en las boletas electorales y como tal obtuvo el 1.08 por ciento de la votación total que ascendió a seis millones 79 mil 559 electorales, lo que representó el 53 por ciento de la lista nominal.
Por su parte, Alfredo del Mazo, candidato de la coalición PRI, PVEM, Nueva Alianza y Encuentro Social, obtuvo dos millones 48 mil 325 votos (hubiera sido uno más, si el secretario de Desarrollo Social, Luis Miranda, hubiese renovado su credencial para votar). Cifra que en comparación con la pasada elección a gobernador, donde el actual gobernador Eruviel Ávila obtuvo más de tres millones de votos, lo deja frente al enorme reto de convencer a la ciudadanía que no votó por él.
Junto a ellos, la gran sorpresa de esta elección fue la del abanderado del PRD, Juan Zepeda, quien aun perdiendo salió ganando. En un comienzo, pocos creyeron en él, y enorme fue el asombro que causó al aparecer sin poses, con una imagen fresca que dio un respiro a unas elecciones más que acartonadas. Poco a poco, Juanito fue abonando a su causa y desplazando a una fuerte Josefina Vázquez Mota que, al principio de la contienda, aparecía muy pegada a Alfredo del Mazo en las encuestas, pero que después fue rebasada por Delfina e inesperadamente por el propio perredista.
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