Elsabueso Mexiquense
Más allá de la especulación
La corrupción ocurre en prácticamente todos los escenarios de la vida de los mexicanos, desde los litros de 900 ml que se despachan en muchas gasolinerías, hasta los delitos de cuello blanco, pasando obviamente por los abusos de poder y desvió de recursos públicos que gobernadores, secretarios de estado, presidentes municipales y diversos “funcionarios públicos” realizan y que a diario leemos o escuchamos se denuncian en los medios de comunicación, con la impunidad y corrupción que hoy asecha México.
La especulación consiste en la participación en operaciones financieras o comerciales con el propósito de intentar sacar provecho de las fluctuaciones a corto o medio plazo en el valor de mercado de un bien, en vez de tratar de sacar provecho de los atributos de esos instrumentos como beneficios, intereses o dividendos. Es decir tomar recursos públicos y con la información privilegiada de los “servidores públicos” sacar miles de recursos para su beneficio. Un especulador social no busca disfrutar del bien que compra en sí mismo, sino que lo que desea es beneficiarse.
La especulación social es una práctica que surgió a raíz de la llegada de la especulación en línea. En efecto, mientras que antes, los medios de comunicación de los operadores se limitaban al teléfono y al fax, hoy día, todo pasa en línea a través de Internet. Ahora bien, el flujo de información así puesto a disposición de todos ha cambiado radicalmente la manera de operar de los inversores, ya que entonces no están solos frente a sus decisiones, sino que, pueden intercambiar libremente con otros nuevos operadores experimentados o novatos.
A partir de esta constatación de “socialización” de la especulación, algunos intentan sorprender a la ciudadanía para mandar mensajes que solo confunden a la opinión pública. La Detención del ex Gobernador de Veracruz Javier Duarte pasa por ese proceso, en donde el hecho comprobado de su pillería, lavado de dinero, malos manejos, asociación delictiva y corrupción, es pues responsable de encabezar una red delictiva que permitió desviar al menos 223 millones de pesos provenientes del erario público, el cual fue entregado a empresas fantasma que, a su vez, lo triangularon a un segundo nivel de compañías y estas a diferentes prestanombres.
Todo ello queda de lado al politizar su detención con la especulación, precisamente ahora que está el proceso electoral en varias entidades del país. Tomas Yarrinton y Javier Duarte son corruptos, criminales y traidores a la patria a quienes hoy usan para llevar agua al molino político.
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