Promover políticas públicas
- 4 abr 2017
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“No somos ‘mandilones’. Simplemente somos hombres hogareños que estamos obligados, al igual que las mujeres, a cuidar y ser responsables con las labores domésticas y con los hijos.
El Diputado Ariel Juárez Rodríguez manifestó que “No somos ‘mandilones’. Simplemente somos hombres hogareños que estamos obligados, al igual que las mujeres, a cuidar y ser responsables”.
Es imponderable promover políticas públicas para la igualdad respecto a las responsabilidades familiares entre mujeres y hombres, con acciones participativas en las labores del hogar y con los hijos, donde el apoyo sea mutuo y no se cargue el trabajo en ese espacio solamente al género femenino, opinó el diputado Ariel Juárez Rodríguez.
El diputado del Grupo Parlamentario de Morena presentó el posicionamiento de dicha bancada sobre las reformas al Artículo 132 de la Ley Federal del Trabajo y la adición del Artículo 28 Bis de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, Reglamentaria del Apartado B del Artículo 123 Constitucional.
En ese sentido, consideró que el permiso por paternidad en el trabajo es un primer paso para la conciliación laboral y reducir la brecha de desigualdad de género, tomando en cuenta que esta situación está vinculada al total de horas que las mujeres dedican al trabajo doméstico.
El legislador federal por el Estado de México explicó que el permiso de paternidad aporta diversas ventajas no sólo para los trabajadores, que son los beneficiarios directos de la reforma laboral, sino para toda la familia, pues el hombre tendrá más tiempo para su vida personal y familiar.
“Este permiso permite a los hombres expandir su sentido de identidad y ganar una relación más profunda con sus hijos que otros padres que no han tenido esa oportunidad. El permiso hace posible que ambos padres tengan una carrera y cuiden a su familia al mismo tiempo”, subrayó.
Asimismo, señaló que los roles familiares poco han cambiado en 30 años, por lo que las mujeres siguen como las principales encargadas del cuidado del hogar, los hijos y de la familia en general, lo que ha perpetuado su discriminación.
Juárez Rodríguez lamentó que todavía en la actualidad la atención de las labores del hogar y el cuidado de los hijos repercute de manera negativa en la inserción de las mujeres en la vida laboral y posibilita que se mantengan políticas excluyentes de los empleadores.
Por ello, agregó, el que los hombres se sumen a las actividades domésticas no sólo permite que las mujeres se desarrollen laboralmente, sino también que los padres convivan de forma más cercana con los hijos.
“Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), las mujeres aportan 42 horas a la semana para el hogar y 39.3 horas al trabajo remunerado, en total son 81.7 horas de trabajo a la semana, en contraste con los hombres”, indicó.
Por último, dijo que la discusión sobre responsabilidades familiares continúa siendo un tema no abordado por el Estado mexicano, las empresas y los sindicatos en lo que respecta a la inserción de los hombres en tales tareas, por lo que la legislación laboral debe marcar ese cambio.

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