Respeto de la dignidad
- Gustavo Santos Zúñiga
- 22 ago 2016
- 2 Min. de lectura
Traigo el tema a cuentas porque existe una permanente preocupación por la situación de nuestra policía, cuerpos de seguridad y fuerzas armadas. Por vencer resistencias y prejuicios desde todos lados, para colocar sus derechos en el lugar que les corresponde. Se ha acusado a los organismos de derechos humanos, por largos años, de no prestar atención a las demandas de este sector de nuestra sociedad. Sin embargo, este ha sido un tema recurrente de trabajo, y así lo muestran numerosas acciones señaladas por los titulares de las fuerzas armadas de México, General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional y el Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, que ahora no es lugar para detallar. Se hace porque corresponde al ejercicio de su función. Porque bien visto, el personal de la policía y fuerzas armadas, especialmente el destacado a zonas peligrosas, es en la práctica un sector vulnerable de la sociedad.
Es un asunto de derechos humanos, puros y duros. De afectación a la vida y la integridad. Y más aún, de abandono y desidia estatal cuando, ya víctimas, los familiares o sobrevivientes luchan por acceder a justas reparaciones. ¿No es similar esta lucha y este sufrimiento de viudas o deudos en general, al que viven otras víctimas de la injusticia en nuestro país?.
Es la misma desidia y sí, es el mismo Estado. Y son las mismas víctimas. Y para nosotros no hay ninguna diferencia. Espero realmente que este artículo, en su modestia, sea una herramienta útil para quienes deben afrontar terribles momentos, cuando se produce una afectación a la integridad personal como consecuencia de una acto de servicio o similares.
Y que también llame la atención de autoridades y opinión pública sobre una realidad evidente, que la vemos a diario en los medios de comunicación, pero que no elaboramos como problema social ¿qué sucede, qué viven, qué sufren las familias o los sobrevivientes de los atentados terroristas que vemos desde la comodidad de nuestros hogares, cuando ya la noticia ha pasado? Que pasa pues con los hijos y todas las familias de la policía, de los elementos de la PF y las fuerzas armadas que han sufrido y sufren aún, por sus seres queridos. Nuestra sociedad encomienda a policías y militares importantes funciones, como velar por la seguridad nacional, el orden público y a la paz social. La finalidad última del cumplimiento de tales funciones, bien entendidos en un marco democrático, es la de hacer efectivo el respeto de la dignidad inherente de todo ser humano.
elsabuesomexiquense@gmail.com22082016



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