DERRAMA AMOR Y PAZ ENTRE LA GENTE DE MEXICO
- 15 feb 2016
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Ni las inclemencias del tiempo fueron motivos suficientes para permanecer frente a la Nunciatura Apostólica, y esperar la salida del Peregrino de la Paz, y les diera su bendición, les tocará sus cabecitas, los hombros y les hablara al oído para reconfortarlos por la enfermedad que padecen.
Miles de personas esperaron pacientes al Santo Pontífice, las autoridades correspondientes, a los niños, adolescentes, mujeres y ancianos, víctimas de diferentes enfermedades, les dieron un lugar preferente, los sentaron frente al paso de su Santidad.
Con llanto en los ojos, la multitud esperaba ansiosa que la mano del Papa Francisco la posara sobre su cabecita, su hombro o lo acariciara, porque para ellos era como un manto sagrado que les daría alivio a sus corazones o un milagro para curarse de la enfermedad que padecen.
Familiares de personas internadas en algún hospital de la Ciudad de México(CDMX), u otro estado de la República, se acercaron al Papa Francisco para recibir la bendición y llevarla a su ser querido, postrado en la cama enfermo o al quirófano donde iba a ser intervenido.
Los ríos de gente y esperanza no terminan, las calles de la ciudad de México, por donde el Peregrino de la Paz se dirige al Campo Marte, se derrama el amor, el cariño que le tienen a su Santidad quien ha demostrado estar, primero con la gente humilde.
Aunque sea por segundos la gente espera ansiosa ver al Pontífice quien se traslada al Campo Marte, a bordo del Papa Móvil, para ser llevado a Ecatrepec, estado de México, donde oficiará una misa a más 300 mil personas.

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