PROHIBIR LA MINERÍA A CIELO ABIERTO EN ÁREAS NATURALES PROTEGIDAS
La minería a cielo abierto en las áreas naturales protegidas, provoca graves desequilibrios ecológicos que destruyen por completo el ecosistema, y los principales afectados, como siempre, son los ciudadanos.

María Chávez García, Diputada por Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), presentó ante el pleno de la Cámara de Diputados la iniciativa por la que se reforma el artículo 46 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente.
La Diputada aseveró que no existe una actividad extractiva que sea más nociva para el medio ambiente que la minería a cielo abierto, por lo cual, aseveró, esta actividad no puede ser sustentable, ya que encuentra su razón de ser en la extracción de un recurso natural hasta agotarlo.
“La minería a cielo abierto es una actividad de alto impacto económico, ecológico y social que consiste en la extracción de minerales cuando estos se encuentran dispersos dentro de la tierra, es decir sin formar graves vetas.
Este método de minería requiere el uso intensivo de explosivos, maquinaria pesada y se forman cráteres de más de dos kilómetros de diámetro con profundidades que sobrepasan los 500 metros y no es inusual que lleguen a los 800 metros, y aun sobre un acuífero y sobrepasando la profundidad del mismo se llevan a cabo las operaciones extractivas”, explicó.
Así mismo, añadió que en el proceso se emplean explosivos, agua y sustancias tóxicas en cantidades exorbitantes, ya que se ocupan de 40 a 80 toneladas de explosivos diarios, causando el efecto de un temblor de 4.1 a 5 en la escala de Richter en el sitio de las explosiones.
“Para empezar el retiro de la flora y fauna de los sitios donde se ubica el tajo, las pilas de lixiviado, el depósito de los lodos resultantes del proceso forman áreas de cientos de hectáreas de ecosistemas totalmente destruidos; el cráter para extraer el mineral y las montañas de escombros que quedan después del lixiviado, trasforma por completo el paisaje.
Simplemente para obtener un gramo de oro, se necesita remover hasta tonelada y media de material, el cual queda como un residuo de alta peligrosidad por las cantidades de agua que requiere y las cantidades de tóxicos que le añaden a la misma los volúmenes de lodo altamente tóxicos, también son enormes”, aunó.
En conclusión, la legisladora reiteró que la minería a cielo abierto provoca graves desequilibrios ecológicos, destruyendo por completo el ecosistema, que por definición, no puede ser sustentable, y que según lo señalado en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente no califica para desarrollarse en ninguna de la subzonas que esta ley crea para las actividades productivas.
}“Si no se cumplen los objetivos que señala la Ley General Equilibrio Ecológico y la protección al ambiente, qué alternativas tenemos al respecto para el caso que nos ocupa simplemente por ser totalmente incompatible la minería a cielo abierto con la creación de un área natural, es el prohibirlas en estas zonas tan importantes para el país”, finalizó.

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