CAMBIOS EN PARTIDOS EN MÉXICO A PARTIR DE REFORMA ELECTORAL DE 2014

Un mayor número de contendientes para la elección presidencial de 2018, podría generar que un candidato con el 25 % de los votos puede ganar la contienda y gobernará sin el apoyo del 75% de los votantes, lo que puede llevarnos a una crisis de legitimidad e ingobernabilidad.
Es oportuno hacer una reforma electoral en la que se implemente la segunda vuelta, de esta manera, quien resulte ganador tendrá la mayoría absoluta de los votos y en consecuencia legitimidad para gobernar.
El catedrático del Colegio de México, Leonardo Valdés Zurita, dijo lo anterior durante el ciclo de conferencia “Los estados en 2015- Resultados y alcances de la nueva reforma político-electoral 2014”.
Durante el panel realizado hoy en las instalaciones del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) “¿Un nuevo sistema de partidos?”, mencionó que el nuevo sistema de partidos en el país se tiene que ver desde una perspectiva histórica y teórica, en la que se advierte un incremento en el número de fuerzas políticas en donde todos tienen posibilidades de ganar las elecciones.
“La reforma electoral añadió a la competencia la figura de las candidaturas independientes, que sumadas a las coaliciones, constituyen otras formas de competencia política”, dijo.
Estuvieron presentes, Rosa María Mirón Lince, el consejero presidente del IEDF, Mario Velázquez Miranda y el consejero electoral Yuri Gabriel Beltrán Miranda, el consejero electoral.
Pablo César Lezama Barreda, fungió como moderador e indicó que el encuentro de hoy es un espacio en el que se presentan aspectos importantes para crear una radiografía clara de cómo funciona y cómo está estructurado el sistema de partidos en México, así como las propuestas de modificaciones al sistema electoral para ir construyendo de manera progresiva una democracia cada vez más plural e incluyente.
En su ponencia, el catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana plantel Iztapalapa (UAM), Víctor Alarcón Olguín, señaló que en México tenemos un sistema de partidos viejo, con institutos políticos que no se han actualizado y que han llegado a un área de confort, en donde no hay una exigencia de cambio total y donde el partido hegemónico sigue ganando y cuando pierde, arrebata.
“En este sistema los partidos no se ven obligados a cambiar y solamente lo harán cuando movilización ciudadana provoque estos alineamientos”, dijo.
En este sentido, Alarcón Olguín consideró oportuno que la ciudadanía exhorte a los partidos a reencausar sus hábitos y acabar con su dependencia adictiva a los recursos económicos, reorientándolos a un mejor un conjunto de actividades cómo la formación de ciudadanía, la capacitación de sus cuadros y el empoderamiento de actividades de género.
“Los partidos tienen que redireccionar sus hábitos, reconstruir sus ideologías y fortalecer los vínculos con la ciudadanía, de lo contrario se generan problemas de abstencionismo, de legitimación y baja participación”, expuso.
Al hacer un balance de los resultados electorales antes y después de las elecciones intermedias de este año en las entidades del país, el catedrático de la UAM-Xochimilco, Juan Francisco Reyes del Campillo, indicó que con la reforma electoral el sistema de partidos en el país había alcanzado un alto grado de fragmentación, pero tenía estabilidad; sin embargo, en esta elección consideró que hay una pérdida de estabilidad en términos partidario-electorales.
Expuso que sin duda hay desgaste en los mismos partidos, debido al amplio desprestigio que tienen ante la sociedad mexicana y los medios masivos, pues también han tenido un desempeño pobre y defectuoso.
“La crisis política en el país ha llevado a manifestaciones y acontecimientos de violencia que afectan los comicios, generando que algunos partidos perdieran estados que gobernaban”.
El profesor del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Gustavo López Montiel, indicó que el sistema de partidos está diseñado por los propios partidos y no se hace pensando en lo que realmente se quiere, sino que es el resultado de una competencia electoral en la que se ha mantenido un sistema híbrido de mayoría relativa y representación proporcional, resultado de las negociaciones para darle espacios a todas las fuerzas, pero manteniendo cierto control para que ese acceso no rompa con el conjunto de lealtad electoral.
Consideró que si la ciudadanía y los diversos grupos que la conforman presionaran a los encargados de diseñar los sistemas electorales para introducir temas como la segunda vuelta en este país, eso sí impactaría de manera sustancial la forma en que el sistema de partidos se construye.

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