Elsabueso Mexiquense
La crisis de las pensiones
Durante las últimas dos décadas varios países han realizado reformas a sus programas de pensiones, abandonando en la mayoría de los casos los sistemas de beneficios definidos (no fondeados), para dar paso a esquemas de contribuciones definidas, parcial o totalmente fondeadas. Si bien la principal racionalidad de estos cambios se encuentra en la necesidad de modificar su estructura para eliminar distorsiones de diseño, ajustarlos a los nuevos patrones demográficos, darles viabilidad financiera y reducir la carga fiscal asociada con los programas anteriores, existe una amplia literatura que destaca otros efectos potenciales en el mercado laboral, el sistema financiero y el ahorro e inversión.
La modificación en el esquema de pensiones es una reforma estructural compleja que afecta el estado político, social y económico del país, e incide en las finanzas públicas y en el funcionamiento de los mercados de factores. También cambia la distribución del ingreso entre generaciones y dentro de las mismas a lo largo del tiempo. Sin embargo, aún existe el debate acerca del impacto cualitativo, así como la incertidumbre sobre su magnitud cuantitativa. En la mayoría de los casos, estos posibles efectos positivos no son directos, y responden en gran medida a las condiciones estructurales de los mercados asociados, así como a las características particulares que adquiera el programa reformado, por lo que los efectos finales sólo pueden valorarse empíricamente.
El 20 de junio de 2012 se presentó en la Cd. de México el libro "Pensiones en México, la Próxima Crisis" de Siglo XXI Editores, de Pedro Vásquez Colmenares G. Este libro es una recapitulación de los enormes pasivos pensionarios que se esconden a lo largo y ancho de los tres niveles de gobierno y que pueden poner en riesgo las finanzas públicas nacionales esta misma década. Si quieren ver muy nervioso a un secretario de Hacienda basta con pedirle profundizar en el análisis del agujero negro que representa el sistema de pensiones. El problema evidentemente se agrava si le pedimos detallar la forma en que se pretende atender a ese 70 por ciento de la población que gana menos de 5 salarios mínimos, y de ellos, en particular, a ese más de 50 por ciento que no forma parte de la economía formal y en consecuencia no es derechohabiente del IMSS o del ISSSTE.
El asunto se agrava más como resultado de un éxito de la política social que a veces se nos olvida; el incremento en la expectativa de vida, que irremediablemente habrá de provocar que la población económicamente activa cargue con el compromiso de pensionar a un número creciente de mexicanos en edad de jubilación.
“México requiere una nueva arquitectura constitucional para su seguridad social y su sistema nacional de pensiones. Un arreglo que tenga parámetros generales emanados de la Constitución, de observancia obligatoria para todos los regímenes pensionarios, que ofrezca cobertura pensionaria a todos los adultos mayores, con facilidades y estímulos a la reforma de los actuales sistemas para darles viabilidad y solvencia en el futuro”, apuntó Pedro Vásquez Colmenares G. en su libro.
De lo anterior, se puede desprender la importancia de mantener políticas que coadyuven a una reducción de comisiones y a un aumento en rendimientos para favorecer un mayor ahorro contractual de los afiliados
elsabuesomexiquense@gmail.com

Comentarios